Tormenta perfecta en el sector textil: en el año cae 25%
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Entre enero y marzo las importaciones crecieron un 6,6%. El consumo interno retrocedió un 20% en promedio. El panorama proyecta un año con fuerte caída.
RUBROS
Al momento de hablar de la necesidad de sostener un comercio administrado, el sector textil logró que el Gobierno ponga bajo el sistema de licencias para importar a 790 posiciones arancelarias. Pero la apertura de las DJAI atrasadas tuvo un efecto negativo sobre la industria, hecho que se corrobora al analizar las importaciones por rubro. Las prendas de punto -las más usadas para vestir- aumentaron un 34,8% en el primer trimestre. Otro rubro que enciende alarmas es el de tejidos planos de algodón cuya importación subió un 27,7%, más teniendo en cuenta que en el país se produce el 95% del algodón que se consume; entonces este incremento de las compras externas afecta a la cadena textil, tanto hilanderías como tejedurías.
En materia de importaciones, el Ministerio de la Producción parece aplicar el ensayo y error. En principio, su titular Francisco Cabrera habló de un comercio liberado. Luego se planteó una pauta de importación del 10% por encima de 2015, pero después la corrigieron a la misma cantidad. Más tarde pasó a menos del 10% para llegar a un 20% menos que lo importado en 2015. Estos pasos sobre la marcha terminan por desconcertar a los empresarios que piden "señales claras" para invertir, sobre todo en un sector como el textil en donde las temporadas se producen con 6 meses de antelación.
Y las primeras señales que reciben los textiles no son buenas. De hecho en Protejer llevan ya de los tiempos de Guillermo Moreno un semáforo de importación para monitorear el ingreso de mercadería sensible para la industria doméstica. Del total de las 61,3 miles de toneladas importadas en el primer trimestre, el 36% correspondió al color rojo, es decir, aquellos productos que se producen en el país, y cuyo ingreso afectan a toda la cadena textil. El 40% correspondió a posiciones arancelarias que si bien se fabrican localmente, pueden ingresar para compensar un incremento de la demanda. Como en la actualidad hay un descenso de la demanda, el amarillo se acerca bastante al rojo. Y apenas el 24% fue para los productos del color verde, que no se producen aquí.
"La industria está desamparada, porque en sectores como el nuestro vivimos del mercado interno en un 90% y el mercado interno no tiene poder adquisitivo y a la gente le subieron los servicios, el transporte, el colegio y la comida. Entonces una de las cosas que hace es diferir la compra de ropa. Veo todos problemas para las pymes, le aumentaron los costos, los servicios, las pautas salariales que vienen. ¿Qué empresa va a poder pagar la suba salarial cuando se te caen las ventas y estás endeudado con máquinas con las que no podés producir? Y se está pagando una tasa de interés de financiación del 40% y si además tiene problemas de atrasos impositivos tiene que ir a una cueva, al 50% o al 60%. No hay viabilidad productiva, estamos sobreviviendo", alertó Sorabilla.
En la industria textil que genera 450 mil puestos de trabajo, una caía de la productividad tan pronunciada afecta al empleo. En la actualidad, los empresarios están apelando a distintos artilugios como recortar turnos y horas extras y adelantar vacaciones, para evitar despidos, ya que volver a capacitar en el futuro a los empleados, se puede convertir en un serio problema.
Luego de cuatro meses para el olvido, Sorabilla proyectó el comportamiento para todo 2016. "Ahora estamos con una caída del 25%. Si proyectamos una mejora en mayo y junio porque se van terminando las DJAI y se van aprobando sólo las SIMI que se tienen que aprobar, el primer semestre puede cerrar con un descenso del 20%. Si el segundo semestre empatamos contra el mismo periodo del año pasado que fue muy bueno, daría un 10% de caída; si me ofrecés una caída del 10% la firmo ya".
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