El testimonio -solamente preocupante-salta a la vista al verificarse que, en los nueve meses, la sociedad registró una suma negativa en los $ 80 millones. Y que un total de $ 27 millones formó parte del tercer trimestre. Después, siguen las evidencias al cotejar cifras de ingresos -de tres y nueve meses-que son casi las mismas de 2011. Antes $ 383 millones del trayecto largo, ahora $ 385 millones. Y, en último
Y eso que la zona baja, lo «financiero», no ahondó el total, sino que lo amortiguó con unos $ 10 millones, en positivo. Por segundo ejercicio, en cinco años, debe navegar en la pérdida operativa y mostrando un ritmo de ascenso sumamente preocupante. Por tercera vez, el saldo final es contrario y resultó un 160 por ciento mayor que 2011. La respuesta de liquidez en corto es su mejor ratio, en posición de comodidad. No hay soluciones que puedan ser internas, depende de regulaciones oficiales. Y no está bien.


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