3 de septiembre 2018 - 00:00

Trapero, aplaudido por “La quietud” en Venecia

La película, que se estrenó en el país el pasado jueves, relata una vida familiar claustrofóbica en el interior de una estancia en los años de plomo. El cineasta dijo, en la reunión con la prensa, que estaba “atravesado por el pasado en historias muy dolorosas, no sólo personales sino históricas”.

Un hombre feliz. El cineasta Pablo Trapero, saludado en Venecia por las protagonistas de su película: Bérénice Bejo (izq.) y Martina Gusmán, su propia esposa y habitual actriz en su cine.
Un hombre feliz. El cineasta Pablo Trapero, saludado en Venecia por las protagonistas de su película: Bérénice Bejo (izq.) y Martina Gusmán, su propia esposa y habitual actriz en su cine.
Venecia - Pablo Trapero presentó ayer en la Mostra de Venecia su nueva película, "La quietud", estrenada en la Argentina el pasado jueves. Generosamente aplaudido en el pase a la prensa, Trapero mostró fuera de concurso la otra cara de una familia rica y matriarcal, tan violenta como la presentada hace tres años en Venecia con "El clan". "Como cualquier retrato de familia, está siempre atravesado por el pasado y el pasado en este film está atravesado por historias muy dolorosas, no sólo personales sino también de las que vivimos en la Argentina hace muchos años", explicó el realizador en un encuentro con la prensa. La Argentina rica, la de los terratenientes, con sus llanuras y caballos, está representada por la hacienda La quietud y la relación entre dos hermosas jóvenes interpretadas por Bérénice Bejo y Martina Gusman. Como si fuera un estudio sobre las clases sociales de su país --dijo la prensa italiana--, comenzando por "Casa rodante" (2004), la historia de una familia pobre de viaje, Trapero se sumerge en la vida cómoda de una familia de clase alta, para ir revelando sus mentiras y sus secretos.

"Es difícil hablar del presente sin hablar del pasado. 'La quietud' es la reconstrucción del pasado en tiempo presente", dijo el director, que se sirve de escenas eróticas para contar el lado más oscuro, lo escondido.

El universo de las mujeres es uno de los temas más abordados en las películas presentadas en el certamen veneciano, pese a las críticas y protestas por la selección de una sola mujer directora entre los 21 de la competición oficial. "Ha sido un desafío adicional para mí contar ese universo como director varón", reconoció Trapero. La idea de contar la vida de esas "hermanas simbióticas", que llegan a protagonizar una masturbación conjunta, es en realidad un pretexto para destapar las complicidades durante la dictadura y contar cómo se amasaron algunas fortunas: tomando posesión de las propiedades de los desaparecidos, entre ellas la hacienda La quietud.

Como ocurre en el film, las actrices contaron que lograron establecer una buena relación entre ellas, en parte promovida por el mismo Trapero que las encuentra muy parecidas. Para Bejo, además, se trató de un reto y de "realizar un sueño", según dijo a la prensa, porque siendo hija de argentinos exiliados en Francia quería desde hace mucho trabajar en su país de nacimiento.

"Actuar en español no fue fácil, fue muy emocionante", reconoció la actriz quien con tono conmovido confesó que fue "una experiencia personal increíble", y que en ocasiones estuvo al borde de una crisis. Trapero acompaña los momentos claves de ese recorrido con una banda de sonido con baladas y boleros: "Le rempart", cantado por Vanesa Paradis, Aretha Franklin, y un recurrente "Amor completo" de Mon Laferte.

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