19 de abril 2013 - 00:57

Tras temporal, vender una propiedad llevará dos años

• Según especialistas en la zona norte de la Capital, en especial en Saavedra

Los barrios de la zona norte de la Capital Federal fueron los más afectados. Saavedra tuvo más de un metro y medio de agua en sus calles , lo que  destruyó departamentos en planta baja y casas. Vender en esa zona no será fácil.
Los barrios de la zona norte de la Capital Federal fueron los más afectados. Saavedra tuvo más de un metro y medio de agua en sus calles , lo que destruyó departamentos en planta baja y casas. Vender en esa zona no será fácil.
"Vender una propiedad en las zonas afectadas por la inundación será una tarea casi imposible por lo menos en los próximos dos años". Esta dura definición de las consecuencias que dejó el fuerte temporal del pasado 2 de abril la emitió Roberto Arévalo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA). Los barrios porteños de Saavedra, Villa Urquiza, Belgrano y River, los más afectados por las inundaciones, vieron en la última semana rescindir contratos, rebajas en los alquileres y hasta un sinfín de "marchas atrás" en las algunas transacciones.

"Es un fenómeno externo, que no estaba pensado que sucediera con esta magnitud. Es lógico que los inquilinos se cansen de esta situación y resuelvan rescindir el contrato de alquiler. Pero hay una segunda consecuencia y aún más grave, y es que el mercado en estas zonas se desestabiliza y se desvalorizan las propiedades", explicó a Ámbito Financiero Roberto Arévalo.

Saavedra fue la zona más castigada, donde el agua superó el metro y medio de alto. "En diciembre ya se había registrado una inundación importante en el barrio y esta última fue devastadora, por lo que muchos decidieron romper con sus contratos", indica Daniel Cohen, dueño de la inmobiliaria que lleva el mismo nombre en pleno corazón de Saavedra. La calle Ruiz Huidobro, según las fuentes consultadas, fue una de las más perjudicadas. Y las casas y los edificios se vieron altamente perjudicados. "Uno de los clientes que alquilaba un departamento en planta baja en la calle Ruiz Huidobro, tras tres inundaciones, decidió irse del barrio", agregó Cohen.

Y a la hora de "romper" los contratos se tienen ciertas consideraciones. A las víctimas de las inundaciones no se les cobra la multa estipulada para aquellos que rescinden sus contratos antes de los dos años. Y hasta en algunos casos se los exime de pagar el alquiler los últimos dos meses. "Para evitar ciertos conflictos a futuro desde nuestra inmobiliaria hace dos años que evitamos trabajar con los edificios ubicados sobre Correa o Ruiz Huidobro", agregó Cohen. "Sabemos que para vender una propiedad deben pasar varios meses, hasta me atrevería a decir que por lo menos dos años para que se vaya el efecto miedo que rige en el barrio", concluyó.

Los vecinos de Blanco Encalada, en el barrio de Belgrano, parecen ya estar acostumbrados a las inundaciones; así y todo después del temporal del 2 de abril muchos les exigieron a los propietarios la colocación de compuertas y medidas preventivas contra las inundaciones. "Muchos de nuestros inquilinos en las inmediaciones de Cabildo se acostumbraron a vivir así. Tras el último temporal, aquellos que buscan departamento por la zona, antes de hacer la transacción se interiorizan sobre si se trata de zonas sensibles a las inundaciones", sostuvo Diego Regatky, gerente de Marketing y socio de NHR Bienes Raíces. Además indicó que el daño que hace el agua en los inmuebles es irreversible y se necesita de costosos trabajos de albañilería para volverlos a su estado original.

Las inmobiliarias de la zona norte, perjudicada por el último temporal, saben que a la delicada situación que vive el sector se le suma un condimento más negativo. "En el barrio de Saavedra hay muy poca oferta, un poco por la realidad que atraviesa el mercado y en gran parte porque la gente busca evitar esta zona ya que es muy propensa a inundarse", explica Sebastián González, uno de los dueños de la inmobiliaria González Neira. Y aquellos arriesgados que deciden invertir en el barrio "negocian los precios, saben que tienen una debilidad de donde agarrarse", agrega González.

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