Jean-Claude Trichet, titular del Banco Central Europeo, no dio ayer mayores detalles de la estrategia de recompra de bonos soberanos de la eurozona, aunque la entidad señaló que habrá compras ilimitadas.
Fráncfort y Viena - El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, aseguró ayer que el euro «es una divisa muy creíble», pero instó a los gobiernos del área a aplicar con más firmeza el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. En la rueda de prensa tras la reunión del consejo de Gobierno (ver nota aparte), el presidente del BCE defendió las políticas más estrictas dentro de la eurozona y de la Unión Europea para afrontar la crisis de endeudamiento de Europa. Explicó que el consejo de Gobierno saludó la reciente decisión de los países de la zona del euro de establecer formalmente la llamada Facilidad de Estabilidad Financiera Europea, mecanismo para rescatar a eventuales países en quiebra dotado con 440.000 millones de euros. No obstante, señaló que esta medida «debe ser acompañada por una acción decisiva a nivel de los gobiernos».
La palabras de Trichet llevaron al euro por encima de 1,21 dólar, tras haber caído en las últimas semanas a su nivel más bajo desde hace más de cuatro años por la incertidumbre que ha creado la crisis de endeudamiento de los países que comparten la moneda única y de otros como Hungría.
A continuación, sus declaraciones más relevantes:
El euro tiene la capacidad para preservar la estabilidad de precios, lo que es un gran activo para los desequilibrios internos y externos. Las tasas de interés se encuentran en un nivel adecuado.
El mercado de dinero no funciona perfectamente y ello se refleja en que los bancos comerciales de la eurozona depositaron cantidades récord en el BCE, pese a que la remuneración es muy baja. Proporcionaremos al mercado de dinero de la eurozona toda la liquidez necesaria.
Las tasas de crecimiento trimestral probablemente serán dispares. Esperamos que la economía de la zona euro crezca a un ritmo moderado en un ambiente de continuas tensiones en algunos segmentos del mercado y de inusual alta incertidumbre.
La programación fijada para la reforma financiera por el G-20 debe mantenerse, pero debe sopesarse cuidadosamente el impacto económico de las nuevas medidas.
Es importante que el impacto acumulativo del paquete de reforma sobre las instituciones financieras y la economía real sea evaluado exhaustivamente.
Tenemos que entregar un sistema financiero mucho más seguro y mucho más resistente para el beneficio del desarrollo sustentable de la economía real.
El BCE llevaría adelante su propio plan para supervisar de cerca las finanzas de los países de la zona euro.
Vamos a ser más explícitos en todo eso cuando transmitamos nuestra propia propuesta, pero ésta implicará una mejoría sustancial en la supervisión anterior sobre las posiciones de varios gobiernos.
En el área fiscal, por supuesto, estamos muy a favor del (sistema de) semestre en Europa. Creo que prácticamente todos los países, incluso los que se resisten, están dentro de la propuesta. Necesitamos más sanciones. Necesitamos una supervisión más efectiva.
Haré todo lo posible para aprovechar el rango de las reglas actuales para implementar normas más estrictas. Yo diría que el primer paso será explotar todas las posibilidades que la legislación secundaria permite a Europa en todos los dominios; consideramos que tenemos que ir hasta el punto en que lo permita el marco legal. Lo que estamos experimentando hoy, y desde varios meses atrás, es una llamada de alerta.
Agencias DPA, Reuters, EFE y ANSA
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