Triunfo acotado del MPN alienta retorno de Sobisch y entusiasma a cobismo
Neuquén (de nuestra agencia) - El apretado triunfo del MPN en las elecciones del pasado domingo para diputados nacionales oxigenó la gestión del gobernador Jorge Sapag, pero le abrió un escenario político controvertido hacia 2011 a partir de la presión de dos de sus principales adversarios que se identifican claramente con el universo anti-K que ha nacido en el país: su antecesor Jorge Sobisch desde la interna partidaria y el radical ex kirchnerista Horacio Quiroga desde la oposición externa que se ve potenciada por su alianza con el vicepresidente Julio Cobos, a quien asesora en el Senado de la Nación. También el mandatario se verá obligado a repensar su relación con el kirchnerista PJ local que regentea desde la Casa Rosada el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y que ayer sufrió un serio revés en las urnas, como anticipó este diario.
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Sapag hizo suyo el triunfo de José Brillo, que renovó su banca en el Congreso y aprovechó el doblete con la incorporación de la maestra jardinera de la pequeña localidad cordillerana de Aluminé, Olga Guzmán, para ratificar una gestión que se le complica seriamente a partir de la asfixia financiera por la que atraviesa la provincia.
Sin embargo, el actual mandatario deberá revalidar títulos partidarios el próximo domingo cuando se dirima la interna emepenista con la elección de las listas para concejales de la Capital provincial, el más importante distrito -concentra el 42% del padrón electoral neuquino- y la segunda caja después de la Gobernación: Jorge Lara -ex jefe de Gabinete de Sobisch y respaldado por éste- enfrentará a Luis Jalil, un histórico del MPN y de entrañables vínculos con la familia Sapag, que se apoya en el gobernador.
Un triunfo de los candidatos de Sapag le despejará el camino en el control partidario y lo proyecta como el único candidato de peso para enfrentar por el próximo turno gubernativo en la provincia a Quiroga, quien reiteró el lanzamiento de su candidatura para gobernador. Claro que para quedar como único referente del MPN, el sapagismo deberá doblegar claramente al sobischismo porque una derrota o resultado ajustado lo obligará a una negociación con su adversario interno que podría enemistarlo con los Kirchner, quienes, a pesar de la derrota, aún tienen en su mano herramientas poderosas que pueden castigar a Sapag: recursos financieros para auxiliar al Tesoro provincial y concretar obras públicas que inyecten dinero en una plaza empobrecida que incide en una clase media malhumorada con el oficialismo: precisamente, en esos sectores se impuso el quiroguismo.
Pero si pierde, Sapag deberá enfrentar un complicado juego de pinzas: por un lado, Sobisch intentará tomar a la municipalidad neuquina a través de sus candidatos como una cabecera de playa para retornar al Gobierno provincial. Para ello retomará sus viejas alianzas con Mauricio Macri y aceitará sus vínculos con el peronismo disidente, especialmente Eduardo Duhalde. Por el otro, Quiroga se potenciará como el principal contendor de los Kirchner a partir de su trabajo junto a Cobos. Desde el domingo, este ex funcionario de la Cancillería kirchnerista controla a la UCR local y al bloque de diputados radicales de la Legislatura, cuya alianza con sus pares del peronismo kirchnerista local pende de un hilo. Rápido de reflejos, en la misma noche del domingo, Quiroga pasó la ambulancia convocando a un frente con peronistas y emepenistas enojados con Parrilli y Sapag, respectivamente.
En esa Caja de Pandora en que se ha convertido la política local por el contradictorio y sinuoso juego de alianzas entre los distintos actores que se potenciaron con los resultados electorales del pasado domingo, no sería de extrañar un acercamiento entre ambos si Sobisch no encuentra espacio dentro de su mismo partido. Después de todo, uno como el otro, han hecho de la praxis política un método excluyente con tal de conseguir sus objetivos, y la Gobernación neuquina es un sobrado premio para tamaños apetitos.