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Tropiezo K: sin Massa, no coronó la ley antiempleo
Recinto casi vacío. La izquierda apoyó la sesión del kirchnerismo para aprobar la ley antiempleo, pero el quórum nunca llegó. El miércoles habrá otro round, en el que todos los bloques bajarán a sesionar.
Quedaron lejos. La cifra más alta, y que nunca llegaron a estar sentados a la vez, fue de 109 diputados, a 20 del quórum, una inmensidad que el peronismo no logró sortear con cintura política y que, con resignación, trató de resolver con deseo.
Massa, portador de la llave para tratar la ley, cerró el round con menos heridas que las prenunciadas: sólo Héctor Daer, dipusindical de Sanidad, se desmarcó del mandato del bloque del FR y se sentó, junto a peronistas y diputados de izquierda, para colaborar con un número que resultó inalcanzable. Al final, la ruptura en el massismo no fue tal. Massa, que mide su supervivencia en micrones de segundo, festejó.
En el sprint final apagó la rebeldía de Facundo Moyano, Jorge Taboada y Enrique Castro, tres moyanistas que habían prometido bajar con el eventual interbloque integrado por el FpV y el BJ de Oscar Romero y Diego Bossio. Para clausurar esa fuga, Massa requirió de los servicios de Graciela Camaño pero, en particular, de Hugo Moyano. El camionero encolumnó a su tropa para evitar quedar pegado al universo K.
Al FpV, en alianza con el BJ, los demás opositores le pasaron varias facturas: el destrato de los tiempos en que era mayoría (ayer usaron el artículo 36 bis del reglamento, que permite a las minorías parlamentar en el recinto aunque no consigan la sesión especial, reforma que impulsó el PRO vía Paula Bertol cuando el macrismo era un bloque casi testimonial) y la verticalidad en la larga temporada que fue Gobierno. Sólo los misioneros, capitaneados por Maurice Closs, bajaron luego de hacerse rogar un rato al recinto. Pero ni los santiagueños, que comanda Gerardo Zamora, ni los puntanos del clan Rodríguez Saá dieron su número. Mario Das Neves también sacó a sus diputados de la cuenta del quórum. En el revoleo final, el peronismo sumó poco y nada: 4 de la izquierda trotskista, 2 de Libres del Sur y legisladores sueltos como Omar Plaini, canillita, que armó un monobloque.
Variantes
El tropiezo del plan K puede ser un golpe sobre Héctor Recalde. Aunque fue María Teresa García quien voceó, en la previa, una ecuación que los dejaba a 5 votos del número, la operación fallida puso en alerta a los que cuestionan la conducción del abogado laboralista. Están los que piden que José Luis Gioja tenga mayor protagonismo y que la mesa "federal" tome más control de las negociaciones y acuerdos.
Se abre, de cara a la sesión ordinaria del miércoles próximo, una nueva instancia en la que los distintos bloques volverán a discutir si se ponen de acuerdo para votar uno de los dictámenes. El massismo avisó que no votará el del FpV-BJ, los diversos peronismos no votarán el de Cambiemos, y Massa apostará a juntar los votos para el propio, que deberá volver al Senado. Con la sangre caliente por el tropiezo de ayer, desde el FpV anticipaban que no apoyarán a Massa, ante lo cual el principal beneficiario será, otra vez, Macri.
Con sus espadas legislativas comandadas por Emilio Monzó y con el jefe del bloque PRO Nicolás Massot como ejecutor, la Casa Rosada se anotó una victoria que puede resultar pírrica: Macri, con el anuncio del veto, pagó un costo anticipado y ahora depende sólo del Congreso para que eso no deba efectivizarse si, como puede ocurrir, el desajuste opositor impide llegar a una ley. Pero la demora mantiene ardiente una discusión que, para Olivos, es pura pérdida.


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