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Trump admitió que dio datos sensibles a Rusia y arrecia la tormenta
Contradijo así la línea argumental ensayada inicialmente por sus funcionarios. En el Congreso, hasta los republicanos lo condenaron. Escala la peor crisis de su joven mandato.
OTRA VISITA POLÉMICA. En medio de la crisis por la revelación de secretos a Rusia, Donald Trump recibió ayer en la Casa Blanca a Recep Tayyip Erdogan, acusado por Europa de llevar a Turquía hacia una dictadura.
Lo curioso es que Trump salió a reivindicar su derecho legal a desclasificar información reservada en abierta contradicción con las primeras reacciones de su entorno, que intentaron desestimar la información publicada inicialmente por The Washington Post como "falsa".
Corrigiendo su libreto tras los tuits presidenciales, el asesor presidencial de Seguridad Nacional, general Herbert McMaster, negó ayer que Trump haya dicho nada "inapropiado" a Lavrov.
"De ninguna manera el presidente mantuvo una conversación inapropiada o que haya resultado en cualquier forma en una exposición de la seguridad nacional", aseveró McMaster sin aplacar la furia en Washington.
Incluso, el asesor presidencial admitió que Trump no había sido informado que la fuente de esa información sobre seguridad aeronáutica era extraordinariamente sensible.
En la visión de McMaster, Washington y Moscú tienen "intereses comunes" con relación con el Estado Islámico y los dos países se beneficiarían de datos de inteligencia sobre cómo mejorar su seguridad aérea. Por ello, es "completamente apropiado" compartir información con Rusia, defendió McMaster.
En tanto, Moscú optó por minimizar todo el episodio. El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, opinó que todo el caso es "un gran absurdo" y que "no es un tema que podamos confirmar o negar".
La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, en tanto dijo a los periodistas de su país en su página de Facebook: "Chicos, ¿otra vez leyendo los periódicos estadounidenses? No hay que leerlos. Se pueden utilizar para otra cosa, pero no hay que leerlos. En los últimos tiempos esto no solo es perjudicial, sino también peligroso".
Para peor, la conversación con los enviados del Kremlin se dio al día siguiente del polémico despido del FBI James Comey, quien planeaba ampliar sus investigaciones sobre los contactos entre Rusia y el comité de campaña de Trump en las elecciones del año pasado, presuntamente en beneficio del republicano.
El Congreso fue ayer la gran caja de resonancia del escándalo y el jefe de la Agencia Central de Inteligencia, Mike Pompeo, concurrió para informar a los legisladores sobre las derivaciones del caso.
El influyente senador republicano John McCain apuntó que las denuncias son "profundamente perturbadoras" y el senador Bob Corker, del mismo partido y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, admitió que la Casa Blanca se encuentra en una "espiral descendente". "Tiene que hacer algo para recuperar el control y el orden; es algo que tiene que ocurrir", añadió.
En tanto, en el pleno del cuerpo, el demócrata Tom Udall fue más drástico: "No creo que haya paralelo en nuestra historia de semejante falta de discreción presidencial o tan peligrosa incomprensión sobre como administrar información clasificada".
El jefe del bloque demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que la gravedad de las denuncias hacía necesario que "el Gobierno proporcione al Congreso la transcripción de la conversación del presidente Trump con los funcionarios rusos".
| Agencias AFP, EFE, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero |


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