Por ese motivo, para el magnate es hora de pasar a la "fase dos" de su campaña electoral. Basta de excesos: para enfrentar a la exprimera dama es necesario un acercamiento más presidencial, con tono firme pero más tranquilo.
Y para eso, explican desde su entorno, usarán el teleprompter electrónico para sus discursos, y reducir de esa manera al mínimo los riesgos de ir más allá de sus líneas.
Por el lado de los demócratas, en cambio, se está ejerciendo presión sobre Bernie Sanders para que tire la toalla y le permita a Clinton concentrarse en su verdadero objetivo: Trump.
"Sanders apoyará al candidato demócrata a la Casa Blanca, quienquiera sea", aseguró el responsable de su campaña, Jeff Weaver, quien agregó que el senador por Vermont "permanecerá en el Partido Demócrata luego de las primarias, inclusive si fuera a perder".
Por lo tanto, nada de lágrimas, sino un Partido Demócrata unido en vista de la Convención de fines de julio para dar el máximo de su fuerza a quien reciba la nominación.
Un escenario que, en cambio, en el frente republicano es más difícil de realizar, con el senador ultraconservador Ted Cruz y el gobernador de Ohio, John Kasich, que apuntan a una convención abierta.
Mientras tanto, la pelea entre Trump y Cruz se traslada a los baños para los transexuales.
El magnate -que en este tema abraza un tema sorprendentemente progresista- criticó abiertamente la ley de Carolina del Norte que obliga a elegir los baños públicos en base al sexo registrado al nacer, discriminando así a la comunidad LGBT.
Una medida que ya causó una oleada de protestas en todo el país, con compañías y personajes del espectáculo que decidieron boicotear al estado de la costa este.
Para Trump no existen dudas: las personas deben usar los toilettes que sientan más apropiados. Por ejemplo, explicó, si Caitlyn Jenner (el exatleta olímpico William Bruce Jenner, medalla de oro de decatlón en Montreal 1976, convertido en estrella transexual de los reality de la televisión estadounidense) fuera a su Trump Tower de la Quinta Avenida de Manhattan, podría utilizar el baño que quisiera.
Además, el magnate se manifestó contrario a crear baños nuevos (denominados "sin género"), porque "sería discriminatorio" e "increíblemente costoso para las empresas y para el país".
Para Cruz es una clara demostración de los "valores neoyorquinos" encarnados por Trump. "Está cediendo a la corrección política", dijo el senador de origen cubano.
| Agencia ANSA |

