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Trump pidió ahora la pena de muerte contra el atacante de N.York
El presidente dio marcha atrás con enviarlo a Guantánamo y reclamó la mayor pena contra el uzbeko, quien ya declaró ante la justicia.
MEMORIAL. Los ciudadanos levantaron un homenaje improvisado donde ocurrió la masacre. Entre los objetos se destacaban banderas y camisetas argentinas.

Tras haber indicado inicialmente que Saipov podría terminar en la prisión militar para sospechosos de terrorismo en Guantánamo, Cuba, Trump insistió en que debe ser condenado a muerte. "Me encantaría mandar al terrorista de NYC a Guantánamo pero estadísticamente ese proceso lleva mucho más tiempo que pasar por el sistema federal", escribió Trump el jueves en Twitter.
"También hay algo apropiado en mantenerlo en el hogar del horrible crimen que cometió. Hay que avanzar rápido. ¡PENA DE MUERTE!", añadió el presidente, que tachó a Saipov de "animal". "No soy alguien que crea en la pena de muerte", dijo el alcalde Bill de Blasio, reflejando la opinión de muchos neoyorquinos. "Creo que este es un individuo que debe pudrirse en prisión por el resto de su vida".
El presidente anunció asimismo que inició el proceso para terminar el popular programa de asignación de "green cards" o visas de residencia por lotería a través del cual Saipov entró al país. El programa, creado en 1990, otorga permisos de residencia permanente a unos 50.000 solicitantes cada año.
Trump ya redujo la cifra de entrada de refugiados en más de 50%, endureció los requisitos para otorgar visas e intentó prohibir la entrada de viajeros de 11 países, pero no Uzbekistán.
Pasado
Saipov llegó a Estados Unidos en 2010 y, según el gobernador Andrew Cuomo, comenzó a radicalizarse en este país.
El turista británico Damian Erskine dijo a la BBC que le dio a Saipov "cinco estrellas en Uber" justo una semana antes del ataque. El atacante lo llevó durante una hora a su hotel de Nueva York, lo ayudó con sus valijas y "parecía absolutamente normal", contó.
De acuerdo con el The New York Times, cuando llegó a Ohio, Saipov era un contador musulmán moderado de una familia de clase media y tenía grandes sueños, pero las cosas no resultaron ser como él pensaba.
La prensa uzbeka dice que Saipov fue educado en una familia "moderna" y "laica" y que no iba a la mezquita. Sus padres venden ropa en un mercado.
Según el Times, en Estados Unidos su carácter se tornó violento, perdió empleos y un imán se preocupaba porque malinterpretaba el Islam de forma creciente.
En Ohio trabajó como camionero y se casó con una uzbeka en 2013, con quien tuvo tres hijos. Cometió varias infracciones de tránsito y la familia se mudó a Paterson, Nueva Jersey para estar más cerca de familiares, pero Saipov seguía descontento.
"Es aburrido aquí", decía a familiares y amigos, y quería regresar a Uzbekistán, según el Times.
La ciclovía de Bajo Manhattan donde ocurrió el ataque fue reabierta el jueves. Algunos neoyorquinos dejaban flores contra una bicicleta blanca que estaba en el lugar antes del atentado. Una bufanda celeste y blanca de la selección de fútbol de Argentina fue atada a una señal de tránsito.
"Es un golpe en la cara. ¿Qué vamos a hacer?", dijo Ted Wright, de 43 años, camino al trabajo. "Vamos a ganar siendo positivos. Hay mucha más gente buena que mala en el mundo".
| Agencias AFP y ANSA |


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