Trump reeditó su criticado decreto contra el ingreso de musulmanes

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Aclara que quedan fuera de la prohibición las personas con permiso de residencia, con lo que busca así superar la anulación de esa política en los tribunales. El veto también cierra las puertas a los refugiados. Dicen que el FBI investiga a 300 de estos por posibles lazos con el terrorismo.

Washington - El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó ayer un nuevo decreto que bloquea por tres meses el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de seis países de mayoría musulmana, en una versión levemente atenuada de una orden que había resultado anulada por la justicia.

El nuevo decreto -firmado esta vez por el presidente lejos de las cámaras- cierra las fronteras a los ciudadanos de Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, aunque con relación al decreto que había emitido en enero remueve a Irak de la lista.

En el mismo acto, el mandatario republicano prohibió la entrada al país durante 120 días de refugiados de todo el mundo e informó de que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) está investigando a más de 300 refugiados en el país por posibles actividades terroristas.

Al presentar la nueva orden ejecutiva (decreto), el Secretario de Estado, Rex Tillerson, expresó que se trata de una "medida vital" para la seguridad nacional. De acuerdo con el jefe de la diplomacia, es una "solemne responsabilidad del Presidente proteger a los estadounidenses".

Por su parte, el secretario de Justicia (fiscal general), Jeff Sessions, dijo que el nuevo decreto "proporcionará una necesaria pausa para que podamos revisar el actual escrutinio de las personas que vienen desde países que nos preocupan".

A su vez, el secretario de Seguridad Interior, John Kelly, destacó que el decreto "hará que este país sea más seguro y además atenderá viejas preocupaciones sobre la seguridad de nuestro sistema migratorio".

El decreto que Trump había firmado en enero cerraba temporariamente las fronteras y a los ciudadanos de esos siete países. La nueva versión del decreto explicita que los portadores de visas válidas y permisos de residencia podrán ingresar a Estados Unidos, una provisión que en enero había provocado un verdadero caos en diversos aeropuertos del país.

Irak quedó fuera del bloqueo automático, pero un ciudadano que presente un pedido de visa para ingresar a Estados Unidos deberá pasar por una investigación exhaustiva para determinar si no proviene de un territorio controlado por el grupo terrorista Estado Islámico.

Como ya había ocurrido en enero, las reacciones al decreto migratorio surgieron de inmediato.

El Comité Nacional del Partido Demócrata afirmó en una nota oficial que "la obsesión de Trump con la discriminación religiosa es asquerosa".

Este nuevo "bloqueo a los musulmanes es tan inconstitucional como el anterior, y no hará que nuestro país sea más seguro", afirmó la dirección demócrata.

"El reempaquetado de la administración Trump no ha hecho nada para cambiar los objetivos inmorales, inconstitucionales y peligrosos de su veto a los musulmanes y los refugiados", dijo Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes. "Es la misma prohibición, con el mismo propósito, impulsada por la misma discriminación peligrosa que debilita nuestra capacidad de combatir el terrorismo", añadió a través de un comunicado.

En tanto, la influyente Unión Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) apuntó que Trump "admitió que su bloqueo a los musulmanes era indefendible pero lo reemplazó con una versión más suavizada que contiene los mismos errores".

Para la entidad, "la única forma de arreglar un bloqueo a musulmanes es no tener un bloqueo a musulmanes. Pero el Presidente sigue comprometido con la discriminación religiosa, y esperamos que haya desaprobación por parte de las cortes y de los estadounidenses".

Agencias AFP, ANSA, EFE y ANSA

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