10 de septiembre 2009 - 00:00

“Tulpan”: resabios de inocencia pastoril

El sencillo cuento de «Tulpan» transcurre en las estepas de Kazajistán, pero bien podría transcurrir, con ligeras diferencias, en la pampa seca, la meseta patagónica o la cordillera cuyana.
El sencillo cuento de «Tulpan» transcurre en las estepas de Kazajistán, pero bien podría transcurrir, con ligeras diferencias, en la pampa seca, la meseta patagónica o la cordillera cuyana.
«Tulpan» (Kazajstan, Al.-Rus.-Sui.-Pol., 2008, habl. en kazako y ruso). Dir.: S. Dvortsevoy. Guión: S. Dvortsevoy, G. Ostrovsky. Int.: A. KuO. Besikbasov, S. Esljamova, B. Turganbayev.  

Imagine el lector un muchacho que se vuelve al desierto después de haber estado de servicio en la Armada. Vio el mar, cuenta historias de pulpos y otros seres fantásticos, pero no se enganchó en ningún barco, ni siquiera buscó trabajo en algún puerto. Se volvió al desierto. Él quiere tener su rebaño de ovejas, y su esposa. Él ama su tierra, hecha de remolinos de viento, pasto seco, animales muertos de hambre, y gente sencilla, curtida, que se conforma con poco y es de ahí. Está integrada al lugar, y punto.

¿Qué tiene el desierto, donde todo parece igual, y la vida es primitiva, y precaria, y tampoco parece ofrecer ningún futuro? Porque el rebaño propio es un sueño lejano, y la única chica en edad de casarse en kilómetros a la redonda ni siquiera se deja ver. Encima le manda decir que no lo acepta porque ella quiere irse a estudiar y además él es medio orejón. Esto da lugar a un momento gracioso, cuando un amigo sale en su defensa sacando la foto de «un príncipe americano», el orejudo del príncipe de Gales. Ese amigo sí, maneja un camioncito maltrecho pero con música, tiene fotos picarescas, quiere conocer mundo. ¿Se irá con él, finalmente, nuestro héroe? Mientras, las ovejas se están muriendo y el sobrino recita las noticias que oye por radio: para el 2030, dicen los planes de gobierno, el país será poco menos que un vergel.

¿Pero qué tiene, también, el desierto, que cada vez que lo miramos le vamos encontrando más detalles interesantes, y se nos va haciendo querible? Lo mismo pasa con esta película, sencillita, áspera y a la vez llena de una ternura contagiosa, simpática por la inocencia, el buen humor, el optimismo pese a todo, y la entereza de sus personajes (o la terquedad de la vieja, que seguramente es quien le llena la cabeza a la hija en contra de ese candidato pobretón y orejudo).

«Tulpan» es un cuento simple, que dice varias cosas, sin decir ninguna directamente, acerca de unas formas de vida que se van perdiendo, acaso también de un planeta y una sociedad que están cambiando, y algo que nunca cambia: un muchacho trabajador, enamorado, y una chica que se hace la difícil. Película nacida en la estepa de Kazajstán, bien podría transcurrir, con ligeras diferencias, en la pampa seca, la meseta patagónica, o la precordillera cuyana. Quizá la mayor diferencia es que allá vagabundean los camellos, y por acá en cambio los dobles camellos pasan veloces, llevándose a veces a los hijos de los pastores, rumbo a la ciudad.

P.S.

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