Turismo gay, un oasis en tiempos de crisis

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Los viajeros del segmento gay se han convertido en uno de los más disputados por los operadores turísticos internacionales, debido a sus intereses, su nivel socio-económico y conducta, así como el criterio selectivo en los destinos que eligen.

Berlín - Ni siquiera la crisis global logra poner freno al avance del turismo homosexual: mientras el mercado se contrae, el segmento diseñado a medida de gays, lesbianas y trans sigue inmune e incluso crece, como quedó claramente demostrado estos días en la ITB de Berlín (Internationale Tourismus-Börse Berlín), la feria de turismo más importante del mundo, líder de la industria turística, que abre todos los años en marzo en el recinto ferial de Berlín y es organizada por Messe Berlín GmbH. El atractivo está claro: los viajeros de este mercado gastan entre un 60 y un 70 por ciento más que el resto y su estadía promedia el doble, según cálculos de la IGLTA (Asociación Internacional de Turismo de Gays y Lesbianas, por sus siglas en inglés).

"El viaje de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales dejó de ser un mercado nicho hace tiempo", explica la ITB. Un dato lo demuestra: entre los operadores que este año agotaron las reservas del "Pabellón rosa" debuta uno de India, un país donde la homosexualidad sigue siendo un tabú. "El turista gay no se distingue del resto, que sobre todo busca atractivos naturales y culturales. Pero particularmente pretende poder desarrollar sus actividades sin ser señalado", explicó a la agencia DPA en Berlín Pablo De Luca, presidente de la Cámara de Comercio Gay Lésbica Argentina.

Pablo De Luca conoce bien el tema: Buenos Aires desplazó a Río de Janeiro como principal destino gay en América Latina y la Argentina tiene desde hace cuatro años un stand propio dedicado a ese segmento en la ITB. La feria reconoció el rubro por primera vez hace seis años.

También en la Ciudad de Buenos Aires las estadísticas indican que el turista gay deja en promedio un 15 por ciento más de gasto que el heterosexual. Por eso ahora el objetivo es que "haya un derrame hacia otras ciudades del interior del país", señaló De Luca. Otras ciudades argentinas como Ushuaia, Mar del Plata o Carlos Paz trabajan para ampliar ese segmento turístico. Según datos de la Cámara de Comercio Gay Lésbica Argentina, los visitantes encuentran más segura Buenos Aires que otras ciudades latinoamericanas, a lo que se suma la oferta de shows, teatro, cultura, arquitectura, gastronomía y operadores capacitados. Una pregunta frecuente al hablar de este tipo de turismo es si no representa otra forma de discriminación, al estar diseñado específicamente para gays y lesbianas.

"La pregunta es: ¿por qué tenemos un stand específico? Es sólo por una cuestión de temas de interés, no porque seamos un gueto. De todas maneras, 'gueto' significa 'abrazo'. Y, por afinidad, nosotros nos juntamos en un gran abrazo", respondió riendo De Luca, único latinoamericano en el directorio de la IGLTA.

El protagonismo argentino en el organismo, que trabaja con más de 2.800 empresas en todo el mundo, no es casual, según De Luca, para quien el país es uno de los más preparados para recibir a este público y cuenta además con leyes que respaldan esa convocatoria (sólo en la Argentina dos turistas gays se pueden casar). "De eso se trata la inclusión", dijo. El turismo gay genera un atractivo especial también entre los visitantes de la Internationale Tourismos-Börse. Los coloridos stands dedicados al rubro atraen a curiosos que incluso preguntan si pueden comprar los objetos de decoración como máscaras de carnaval y la tradicional bandera gay con los colores del arco iris.

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