UCR arma su propio gabinete económico en las sombras

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• Organiza el seguimiento permanente del gobierno e invita a la oposición

La avanzada de críticas en materia económica que definió la oposición desde esta semana ya comenzó a tomar forma dentro de cada partido.

En este punto los radicales tiene mucha más gimnasia que el resto de los opositores. De ahí que ya hayan saltado a organizar un sistema de comisiones en el Comité Nacional para reunir a todos los economistas del partido, legisladores y dirigentes con sesiones programadas para dos semanas.

El esquema, que estará encabezado por la conducción que dirige Ernesto Sanz, estará centrado en un grupo, dividido como un gabinete económico, sin abundancia de integrantes para permitir al menos dos reuniones mensuales.

Es un armado que busca sesionar en forma permanente analizando la situación de la economía, finanzas, el frente externo y el dólar. Buscan los radicales que ese armado no sea muy extenso; un grupo de debate continuo de no más de 20 personas dividido en dos: los sub 40 y los senior. De allí saldrá además la propuesta económica con que el radicalismo irá a elecciones.

La apuesta es despejar ese gabinete continuo, que sesionará en el Comité Nacional siguiendo de cerca la evolución de la crisis, de cualquier injerencia política que complique el diagnóstico.

La idea tiene algunas coincidencias con el gabinete en las sombras que había propuesto Rodolfo Terragno en 2000 con un ministro paralelo a cada uno de los reales que siguiera de cerca sus políticas.

El problema hoy para el radicalismo es que poner en funcionamiento un esquema de diagnóstico y elaboración de propuestas contínuo que reaccione frente a cada decisión del Gobierno y analice sus consecuencias, obliga a limpiar el riesgo político dentro del partido.

"Nadie nos va a votar por el sendero electoral que fijemos, sino por lo que aseguremos que vamos a hacer si somos Gobierno". Así definía ayer uno de los arquitectos de este esquema de debates que el radicalismo quiere lanzar antes de marzo.

Con UNEN o en otro armado los radicales creen hoy que, frente a los problemas de la economía y la competencia del peronismo reorganizándose para el post Cristina, es mas importante salir a la cancha con una propuesta económica creíble.

Eso implica aclarar cómo continuará la puja entre Ernesto Sanz y Julio Cobos para la presidencial de 2015.

Cobos apuntó en el verano a un acercamiento con Fernando Pino Solanas y la Coalición Cívica. Creerá el mendocino en la posibilidad cierta de una candidatura de Elisa Carrio para jefa de Gobierno porteña. Esa opción descomprimiría las pretensiones dentro de una PASO presidencial para un UNEN renovado. Está claro que Pino Solanas, como precandidato presidencial, podría no tener la misma fuerza que Carrió.

Sanz, en la otra punta, pasó el verano seduciendo socialistas para reforzar el esquema histórico de alianzas del radicalismo.

Esa sintonía obligada con los socialistas que viene de épocas de Raúl Alfonsín, también fue la opción elegida por radicales y el FAP en la provincia de Buenos Aires.

Binner, inclusive, está visitando los mismos patios que la conducción radical por estos días. El santafecino le aceptó un convite a Hugo Moyano en la Capital Federal y Sanz, junto a parte de la mesa de conducción, se verá con el camionero el próximo 18.

Los radicales no sólo están convencidos de que tienen que avanzar con el armado de un gabinete económico que sesione en el Comité Nacional, sino que la propia interna los obliga a eso.

Desde las provincias y los grupos más rebeldes del partido se agita un discurso imposible de ignorar.  

"Hay que realizar un plan antiinflacionario y fijar metas concretas que no perjudiquen las economías provinciales para que no sean las administraciones locales, las Pymes y los trabajadores quienes paguen el ajuste", decía ayer el correntino Nito Artaza. Afirmó lo mismo que 24 horas antes había propuesto en jujeño Gerardo Morales y, casi en simultáneo, la mendocina Laura Montero, que también revistará en el nuevo armado de la UCR.

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