UCR busca frenar ruptura que alivia al kirchnerismo

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Mario Barletta, presidente de la UCR, decidió que las vacaciones habían terminado y convocó a la mesa chica del Comité Nacional a salir del receso de verano. Hubo agenda discutida sobre errores partidarios y estrategias para enfrentar la campaña para la elección de este año. Y la decisión de volverse a reunir el próximo 26 de febrero en Mendoza.

La elección del lugar no se debe a la Fiesta a la Vendimia, sino a una crisis que enfrenta el partido en esa provincia: el radicalismo detectó que Julio Cobos es el único que puede ganarle en octubre al kirchnerismo en esa provincia y, siguiendo una regla clásica, decidieron comenzar a complicarle la interna.

Víctor Fayad, intendente de la capital provincial, y Roberto Iglesias, cada uno por su lado y sin juntarse, ya protagonizan una virtual ruptura partidaria: se quejan de que Cobos es un número puesto y de que no habrá interna y plantean entonces ir con candidaturas por afuera. El efecto sería allanarle el camino al kirchnerismo.

Está claro que Mendoza, con Francisco Pérez a la cabeza, está en la lista de las más fieles a Cristina de Kirchner, pero aún no está garantizado un triunfo en la legislativa de este año.

Esa crisis del radicalismo provincial, donde a Cobos, Iglesias y Fayad debe sumarse Ernesto Sanz como figura clave, es la que decidió el traslado de la conducción del partido el próximo 26.

Ayer, al mismo tiempo, la dirigencia de la UCR hizo un balance sobre la situación del partido con fuertes autocríticas y diseñó un plan de acción para enfrentar las legislativas de este año.

Luego de varias semanas de inactividad, todos los sectores del partido se reunieron esta semana para armar estrategias a seguir en este arranque del año.

Hubo quejas, reproches, opiniones encontradas y peleas por la inacción del partido en los últimos meses. Tras la catarsis, se volvió a discutir el posible acuerdo con el Frente Amplio Progresista (tema tan reiterado que produce hastío hasta dentro de la propia UCR): un grupo de dirigentes coincidieron en la importancia de acelerar el contacto con el líder socialista, Hermes Binner, a fin de que defina si tiene voluntad de acuerdo electoral con la UCR. Es decir, el radicalismo se pasó hablando de un acuerdo con el socialismo en los últimos meses, descartando y vetando otras posibilidades, y aún no tienen idea si efectivamente en algún momento podrán seducir a Binner para que diga el sí.

Está claro que se busca ahora en la legislativa evitar que se repita el papelón que el partido vivió en las presidenciales de 2011 cuando el acuerdo se cayó a último momento.

Los radicales más opositores a la conducción de Barletta protestaron también por la falta de fuerza en los cuestionamientos no sólo al kirchnerismo sino también al sciolismo y el macrismo. Con este escenario y frente a dirigentes que piden no chocar con el Gobierno de Cristina de Kirchner en temas donde existe coincidencia, como los casos de Leopoldo Moreau o Fayad, cualquier armado se vuelve complicado.

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