El acuerdo UCR-Carrió comenzó ayer a rendir sus primeros frutos políticos, por lo menos en contra de viejas rencillas que la jefa de la Coalición Cívica mantiene desde las épocas del ARI. Su nuevo socio en la política, el radical Gerardo Morales, la emprendió ayer contra Graciela Ocaña por considerar que la ministra de Salud también debe dar explicaciones sobre las denuncias por corrupción que se hacen en contra del gobierno. La mención de Morales fue una respuesta a dichos de Ocaña en medios cuestionando los cambios que había sufrido el kirchnerismo en los últimos años.
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Así, la crítica terminó minando a la ministra justo cuando ella aparece despegándose de un ala del gobierno: «Los funcionarios no pueden explicar el grado de corrupción que existe en el gobierno y Graciela Ocaña no está exenta», dijo ayer Morales.
Quedó envuelta la ministra dentro de un duro cuestionamiento del radical a toda la estructura kirchnerista que con seguridad terminará con alguna denuncia penal: «El gobierno concentra los recursos de todos los argentinos y ahora con un gran manto de impunidad», dijo ayer Morales sobre el nuevo paquete de jubileo impositivo y previsional y repatriación de capitales que Cristina de Kirchner envió al Congreso.
Ultimo escalón
Así, Ocaña, que hasta confrontó con Héctor Capaccioli, ex superintendente de Servicios de Salud, por los aportes a la campaña presidencial de Cristina de Kirchner y aceleró la salida del funcionario del gobierno, quedó ahora para Morales y Carrió en el mismo banquillo de los acusados que el resto de los ministros.
Involucrarla a Ocaña dentro de las acusaciones al paquete anticrisis del gobierno fue el último escalón de un día de imputaciones duras del radicalismo y la Coalición Cívica al gobierno. «No buscan más que hacer caja. No son anuncios que puedan enfrentar los golpes que la crisis mundial hará a la economía doméstica», dijo Morales sobre la ley.
Obviamente, el escándalo de Skanska no fue olvidado: «Los anuncios vienen con eximición de responsabilidades penales para los amigos del gobierno. Causas como Skanska, la valija de Antonini o la bolsa de Miceli quedarán impunes si se aprueba la ley que pretenden».
Un día antes, Carrió había lanzado la misma acusación contra el gobierno y su proyecto de ley, prueba de que el acuerdo que sellaron los dos partidos está funcionando a la perfección.
Como si utilizara el mismo lenguaje que la jefa de la Coalición Cívica, el radical insistió: «Cristina no es más que la continuidad del modelo duro del poder de su marido, que encabezó el gobierno más corrupto de la historia». Está claro que el lenguaje de ese acuerdo político está girando a los estilos que suele utilizar Carrió, pero hasta ahora la UCR no ha decidido sumarse a la denuncia que la ex candidata a presidente del ARI presentó contra Néstor Kirchner ni a la ampliación en la que lo acusan de querer beneficiarse con el paquete anticrisis que su esposa envió al Congreso.
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