La conspiración contra Sanz comenzó la semana siguiente a la Convención Nacional de Gualeguaychú cuando Sanz impuso su postura de ir a una primaria con el PRO de Macri y la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Esa decisión llevó incluso a Cobos a deponer su precandidatura presidencial, mientras que Alfonsín y Morales pataleaban porque Sanz había bloqueado unas PASO opositoras ampliadas que también incluyeran al Frente Renovador de Sergio Massa.
Ahora Alfonsín -que capitanea MORENA-, Cobos -único radical que logró que el partido ganara una gobernación- y Morales -project leader de la UCR en el NOA- irán por la cabeza de Sanz. El sector de Morales impulsa a Luis Naidenoff, mientras que Cobos también aspira a esa silla. La relación del exvicepresidente de Cristina de Kirchner con el Comité Nacional es traumática por donde se la mire. Sufrió la expulsión del partido cuando integró la concertación plural de Néstor Kirchner, y en 2011 el comité directamente vetó su precandidatura y consagró sin previo aviso a Alfonsín hijo.
Sanz cuenta con el respaldo de la UCR bonaerense que responde a Leopoldo Moreau y que controla el comité bonaerense a través de Daniel Salvador, compañero de fórmula de María Eugenia Vidal para la gobernación de Buenos Aires. Ayer Cobos aseguró que Sanz debe "terminar" su mandato al frente del Comité Nacional de la UCR hasta la renovación de autoridades partidarias, en diciembre, pero advirtió que a partir de las elecciones generales de octubre el radicalismo "comenzará a discutir su nueva realidad".
De esta manera, Cobos respaldó la continuidad de Sanz en la conducción del partido, tras el magro 3,4 por ciento de los votos que el senador mendocino cosechó en las PASO del domingo pasado, la marca más baja del radicalismo en una elección después del 2,3 por ciento que sacó Moreau en las presidenciales de 2003. "Tiene que terminar su conducción", afirmó el exvicepresidente -que en las primarias tuvo un cómodo triunfo en Mendoza, con casi el 40 por ciento de los votos-, aunque puso en duda la continuidad de Sanz en el cargo cuando en diciembre próximo el partido deba renovar sus autoridades nacionales, porque "en la alternancia se buscará redefinir el rumbo del radicalismo".
Cobos -quien en la Convención de Gualeguaychú fue uno de los radicales que más se opusieron al pacto con el PRO- evaluó además que tras las elecciones generales de octubre el centenario partido deberá hacer una "autocrítica", pero insistió en que hasta esa instancia Sanz debe continuar al frente del partido porque "fue él quien propició y lideró este acuerdo y es él el que lo debe conducir hasta el último día". "A partir del 25 de octubre comenzaremos a discutir la nueva realidad del radicalismo", remarcó el exvicepresidente en declaraciones a Radio del Plata y aseguró que de cara a octubre dará su "aporte" para que Mauricio Macri llegue a la Casa Rosada, porque "aunque tuvimos una postura distinta, siempre dijimos que íbamos a respetar lo aprobado por la Convención".
| Ezequiel Rudman |

