17 de febrero 2012 - 00:00

UCR en medio de otra crisis por despido de jefe de la AGN

Leandro Despouy, Mario Barletta, Elisa Carrió
Leandro Despouy, Mario Barletta, Elisa Carrió
El radicalismo inició el camino de salida de Leandro Despouy como presidente de la Auditoría General de la Nación, un cargo que le corresponde al primer partido de la oposición desde la reforma constitucional de 1994. Despouy esta allí desde hace 10 años y hasta ahora había pasado la renovación de sus mandatos sin mayores problemas. Pero desde que llegó a la presidencia de la UCR, Mario Barletta se puso como meta cambiar al representante del radicalismo en la cabeza del organismo. De hecho, el anuncio de la salida de Despouy del cargo lo hizo Barletta antes de tener una reunión de la mesa de conducción de la UCR, algo que sucedió finalmente ayer.

En el medio hubo cruces con declaraciones en medios que alertaban casi sobre un golpe de estado en la AGN ante la remoción apurada de Despouy. Y un comunicado del Comité Nacional que aprovechó la presentación de un informe del presidente de la Auditoría el próximo 21 de marzo sobre los 10 años de su mandato para comunicarle sobre el pucho que ése sería su último acto en el organismo. Es decir, una despedida anunciada sin mucho protocolo.

Las razones del cambio, más allá del largo mandato, no quedan aún demasiado claras. Sobre todo surgen las dudas maliciosas sobre la intención de reemplazar a un hombre con perfil duro en cuanto a sus críticas e informes sobre la marcha del Gobierno por otro más contemplativo, como se llegó a deslizar en el Comité Nacional.

Que Barletta no lo quería a Despouy en ese cargo no es ninguna novedad: se supo desde diciembre, cuando asumió en el Comité Nacional y anunció hasta el nombre del reemplazante. Así apareció en escena Mariano Candioti, expresidente del Consejo de la Magistratura.

Sus cualidades y su independencia para ocupar el cargo de jefe de la AGN, único organismo que controla las cuentas del Estado, sindicatos o empresas públicas, en la actualidad, son cuanto menos dudosas.

Candioti asumió en 2007 en el consejo de jueces con el voto del kirchnerismo y en ese momento declaró al diario Página/ 12: «Yo no me considero de la oposición, sino un hombre que tiene incorporado el concepto de autonomía». Cuando le preguntaron por su afinidad con la UCR dijo: «Fui apoderado del radicalismo hasta el 85. Desde entonces partidariamente no tengo ninguna participación».

No hay que explicar qué pensaban ayer los radicales sobre este candidato para el único puesto de importancia que tiene la oposición dentro de la administración. Tras la reunión de ayer del Comité Nacional quedó claro que, a pesar de la oposición de Ricardo Alfonsín y Gerardo Morales, que sostuvieron a Despouy en el cargo, la actual etapa en la Auditoría se encamina a terminar. Pero la mesa de conducción también le informó a Barletta que Candioti no era candidato a nada en la UCR.

«La semana que viene se resolverá. Lo único claro es que no es Candioti ni Despouy», dijo ayer un representante de la mesa.

De todas formas, Barletta se apuró ayer a confirmar que habrá cambio en la AGN.

La noticia sobre la despedida del auditor el próximo 21 de marzo cayó mal entre el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner, que le dio su apoyo, y en la Coalición Cívica-ARI. De hecho, con la firma de Juan Carlos Morán, emitieron un comunicado: «El atropello a Leandro Despouy es una vergüenza institucional. Como dirigente de la oposición que ha luchado contra la corrupción kirchnerista le exigimos una explicación al presidente de la UCR, Mario Barletta», dice allí. «De consumarse este hecho estaremos ante un nuevo pacto de impunidad entre la UCR y el PJ».

En realidad, mas allá del apuro de Barletta, la discusión por el nombramiento de un sucesor excede la decisión de la propia UCR. Primero se le recordó a Barletta, en contra de sus pretensiones, que su condición de presidente del partido no le bastaba para disponer la remoción del jefe de la AGN. Es decir, que, como sostienen otros dirigentes, podría hacer falta un pronunciamiento de la Convención Nacional, lo que relativiza esta pelea. Pero, además, hay un mandato de 6 años de Despouy que está en curso y que tiene acuerdo del Congreso.

«Hay un mandato constitucional a cumplir al que le quedan seis años y no hay ninguna explicación política para sacarlo y proponer a un dialoguista y amigo de los operadores kirchneristas en la Justicia», dijo ayer Morán, hablando por Elisa Carrió, amiga personal de Despouy.

Enfrente, el auditor general sigue defendiéndose: «Yo no renuncié y espero la presentación del informe de mi gestión para que después los órganos partidarios que me votaron por unanimidad decidan sobre mi continuidad». Como apoyo tienen a Miguel Bazze, Mario Negri y María Luisa Storani, quienes de todas formas no parecen haber torcido la opinión de la mesa de conducción.

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