- ámbito
- Edición Impresa
UCR: Morales ya no sabe cómo calmar a Carrió
Ricardo Alfonsín cumplió la semana pasada el rito radical de cenar en el Club Lalín de la calle Moreno. Esta vez fue a reivindicar el diálogo en la peña que anima el ex diputado José Bielicki.
Toda la pelea entre los dos jefes, que ya se reunieron casi en secreto, gira no sólo por la participación en el diálogo, sino también por el control partidario. A esa puja hay que agregar, entonces, a Julio Cobos.
En el fin de semana, el vicepresidente terminó de lanzar, declaraciones mediante, la candidatura del mendocino Raúl Baglini para presidir el Comité Nacional de la UCR, una vez que Morales deje la conducción en diciembre de este año. Cobos ya puso como condición para ser candidato presidencial del grupo en 2011 que Baglini lo secunde en el Comité Nacional. Morales inmediatamente se negó.
Alfonsín
Otro de los candidatos a presidir el radicalismo, Ricardo Alfonsín, se metió también la semana pasada en la discusión sobre el diálogo con el Gobierno: «Es necesario poner en marcha un proceso de diálogo entre las diferentes fuerzas políticas y los distintos sectores del capital y el trabajo para acordar políticas de Estado que nos permitan iniciar un proceso de crecimiento y desarrollo en el país para combatir la pobreza que abruma a los argentinos», dijo en una mesa de la peña del Grupo Progreso que organiza José Bielicki en el Club Lalín, junto con históricos de la UCR como Tito Moure, Lucía Alberti y Víctor De Martino.
También contestándole a Carrió y apoyando a Morales, Alfonsín lanzó allí: «Era imprescindible concurrir al diálogo, así lo sentí yo. Respeto a quienes creían lo contrario, pero no haber respondido a la convocatoria significaba negarnos a nuestra historia».
Ese apoyo no le ahorró a Morales el mal trago mediático del fin de semana con su cambio de declaraciones: «Con Carrió tengo grandes coincidencias», dijo ayer.
«El diálogo es la esencia de la democracia y tiene que ver con las más profundas convicciones de nuestra organización política. Con Lilita no tenemos diferencias», completó la declaración.
Sobre las candidaturas intentó hacer equilibrio: «Sin lugar a dudas, tenemos la obligación de administrar las diferencias entre las figuras de las fuerzas que integramos el Acuerdo, pero tenemos estructura, proyectos y líderes para ser alternativa de gobierno en 2011».
El domingo, el jujeño no pensaba lo mismo: «Hoy tenemos una gran diferencia con Lilita porque nosotros creemos que siempre es posible volver a retomar el diálogo, aun en el momento de mayor confrontación, porque siempre hay que tender puentes de diálogo con las fuerzas políticas con las que se piensa diferente», había dicho por radios.
Y ayer volvió a cerrarle la puerta al diálogo, en sintonía con la declaración de la semana pasada del Comité Nacional: «Mientras no modifique el Consejo de la Magistratura, derogue los superpoderes, solucione la crisis del campo y las retenciones, sincere los datos del INDEC y reparta como corresponde la plata a las provincias, entre otras prioridades reclamadas por la gente el 28 de junio pasado, el diálogo está terminado».


Dejá tu comentario