9 de abril 2012 - 00:00

UCR vuelve a la guerra interna en Buenos Aires

Mario Meoni, Ricardo Alfonsín, Mario Barletta
Mario Meoni, Ricardo Alfonsín, Mario Barletta
Aparece ya en el horizonte cercano del radicalismo una de las internas más jugosas que pueden librarse en ese partido: el control del Comité de la provincia de Buenos Aires. Esta vez vuelven a escena estos intendentes, que conforman una de las ramas más fuertes del movimiento de intendentes radicales en todo el país. Ellos mismos fueron los que, reunidos con Córdoba, bajo la convocatoria de Ramón Mestre, presionaron por una renovación de autoridades en el Comité Nacional, aunque ahora no estén del todo de acuerdo con el mandato del santafesino Mario Barletta.

Mañana los intendentes del radicalismo bonaerense se reunirán en un cumbre en el Hotel Castelar, esta vez liderados por el intendente cobista de Junín, Mario Meoni decidido ya a competir por la conducción del radicalismo bonaerense. En la puja estarán también el MODESO y al mismo tiempo Leopoldo Moreau quiere llevar como candidata a su hija Cecilia.

Meoni integra el grupo de intendentes que no acuerdan con el alfonsinismo y de hecho verían con agrado un acercamiento a Mauricio Macri. Junto a él están el jefe comunal de Pergamino, Héctor «Cachi» Gutiérrez y Gustavo Posse de San Isidro, entre otros.

El fin de semana fue Gutiérrez el encargado de explicar el lanzamiento: «Venimos de un cachetazo electoral muy fuerte, esto hace que nos coloquemos en una situación de partido mínimo, pero pese a esto hay dirigentes que persisten en la intención de mantenerse en la conducción, como el propio Ricardo Alfonsín», dijo.

Mañana ese grupo de intendentes arrancarán con la definición de una estrategia para organizar las elecciones. Por allí pasarán también algunos dirigentes del MODESO y un sector del storanismo. Intentarán cerrar un acuerdo para «enfrentar a la actual conducción partidaria en el radicalismo bonaerense y de esa forma revertir el descreimiento de la población en un partido que no ofrece ninguna alternativa en la provincia».

Desde el alfonsinismo ya acusan a Moreau de estar en connivencia con los intendentes para «impulsar una interna que no va a hacer más que desgastar aún más al partido».

«El que vaya con Moreau lleva una vaca en los brazos. Es un dirigente muy resistido en la provincia», dijo a los medios un dirigente del MORENA, furioso por la reunión de mañana en el Castelar.

Otro sector del alfonsinismo duda sobre la posibilidad de un acuerdo entre los opositores internos. «Entre los sectores que se van a reunir, hay serias contradicciones: algunos quieren una radicalismo cercano al neoconservadurismo de Macri, y otros son prokirchneristas», dicen.

El MORENA, controlado por alfonsinistas, intenta mantener el control del radicalismo de la provincia de Buenos Aires, hasta ahora en manos de Miguel Bazze, pero debe luchas contra el resultado de la última elección y al mismo tiempo el fracaso de la política de alianzas con Francisco de Narváez.

Bazze está a cargo desde hace dos años, tras haber ganado la interna a Moreau y Federico Storani, que pelearon la provincia con el apoyo de Julio Cobos en una de las internas más sangrientas que se recuerden, no por la cantidad de votantes que fue mínima, sino por la división que terminó precipitando.

De ahí que Bazze también haya dicho el fin de semana: «Lo más conveniente para el partido sería evitar la interna, porque hoy el radicalismo debe trabajar detrás del objetivo de instalarse como una alternativa para el conjunto de la sociedad».

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