30 de septiembre 2009 - 00:00

UIA advierte: “Hay temor y preocupación”

Daniel Funes de Rioja, Juan José Aranguren
Daniel Funes de Rioja, Juan José Aranguren
El titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, admitió ayer que entre los empresarios existe «temor y preocupación» por la dureza de algunos conflictos salariales, sobre todo si se potencian como es el caso de Kraft.

Méndez sostuvo que «hay temor (entre los empresarios) porque hay realidades», y añadió en declaraciones radiales que «el panorama es muy complicado, (porque los reclamos) no parecen accidentes puntuales y casuales».

Manifestantes de izquierda que apoyan a los operarios de las ex Terrabusi escracharon el lunes a huevazos la sede porteña de la UIA, en repudio al respaldo de la central fabril a la empresa.

Tras ello, el titular de la UIA opinó que «la gente está irritadísima, las calles están cortadas, hay una tensión enorme», y abogó porque el conflicto en Kraft «se resuelva rápidamente».

El industrial del sector plástico reveló además que le planteó la preocupación de los empresarios al Gobierno y que éste le respondió que «lo entiende y que tratará de resolverlo».

Por su parte, el presidente de Políticas Sociales de la UIA, Daniel Funes de Rioja, explicó que lo que «preocupa de todo conflicto laboral es cuando la metodología ya no es laboral».

«Cuando se produce ruptura del orden, por piquetes y otros actos, que interfieren en los derechos de otros, todo el sector empresarial, no sólo la UIA, está muy preocupado», sintetizó en un diálogo radial.

Funes de Rioja cuestionó que la ocupación de la fábrica de alimentos de la ex Terrabusi exceda «el derecho de huelga» y consideró que «corresponde judicialmente restablecer el orden sin perjuicio del derecho de los trabajadores».

«Hemos visto en el tiempo algunos brotes con metodología demasiado fuerte», expresó, y evaluó que la «evolución salarial ha sido muy expansiva y no amerita grados e intensidad de protesta que quiebran el límite de la legalidad».

Juan José Aranguren, presidente de la petrolera angloholandesa Shell, advirtió que el conflicto de Kraft no puede ser analizado como un caso aislado.

«Lo de Kraft es otro síntoma de la crispación que vive nuestra sociedad. Merece que todos hagamos un esfuerzo para bajar el nivel de conflicto», precisó Aranguren.

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