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Último acto de Lorenzino y M. del Pont: rechazo a ajuste
Hernán Lorenzino y Mercedes Marcó del Pont participaron ayer de un seminario del G -20. Fue la última actividad de ambos en sus roles de ministro de Economía y presidenta del Banco Central.
"No hay espacio para el desarrollo sin inclusión y con desigualdad. Esta visión supone un Estado presente que asegure las condiciones esenciales para permitir a las personas salir de la pobreza. Un crecimiento para pocos no es opción", afirmó el hasta ese momento ministro de Economía, Hernán Lorenzino -reemplazado horas después por Axel Kicillof- acompañado por el titular de Trabajo, Carlos Tomada, y de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman; y la también ahora extitular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, cuyo lugar será ocupado por Carlos Fábrega.
Lorenzino destacó que incluso el Fondo Monetario Internacional "ha generado un cambio en su visión" respecto de cómo se enfrentan los problemas macroeconómicos y ahora considera que para que el crecimiento sea sostenido debe ser inclusivo. "Es el poder adquisitivo del salario y el consumo interno en la economía los que pueden motorizar una recuperación económica sostenida. Y ése es un camino en el que nuestro país puede mostrar resultados concretos", afirmó ante los representantes del G-20.
Marcó del Pont señaló que los bancos centrales de los países desarrollados han errado el camino en los primeros años posteriores a la caída de Lemahn Brothers, en 2008, porque se preocuparon en salvar el valor de los activos financieros y no volcaron recursos a la producción y el empleo. "Eso está vinculado a que, quizá, los países centrales equivocaron el diagnóstico. Y las políticas de ajuste terminan profundizando la crisis, lo cual tiene impacto en los países emergentes que necesitan de las exportaciones para equilibrar sus desbalances fiscales", sostuvo. Agregó que la estabilidad monetaria y financiera "debe ser consistente y no reñida" con el mercado de trabajo, porque es eso lo que impulsa la economía. También hizo referencia al posible cese de estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal estadounidense, cuya inyección de dólares al mercado mundial mediante la compra de bonos podría terminar el año próximo y generaría una "reversión de flujos". Según la exfuncionaria, eso podría significar una reducción de los superávits de las cuentas corrientes de las economías emergentes.
Tomada, por su parte, indicó que es el empleo el principal articulador entre la economía y los ingresos para el bienestar social, porque dinamiza la economía, alienta el consumo y potencia las posibilidades de inversiones.
Representantes técnicos de la Argentina y sus pares del G-20 abordaron los avances en el crecimiento y el empleo desde la crisis financiera; los escenarios para el empleo y el crecimiento actual y los retos políticos: los factores cíclicos y tendencias a largo plazo.
Participaron de los debates Marck Keese, de la Dirección de Empleo de la OCDE; Jan Kregel, del Instituto Levy; Paulo Nogueira Batista, director adjunto del IMF de Brasil; Sandra Polaski, subdirectora general de política de la OIT; y Antonio Prado, director ejecutivo de la CEPAL.


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