Roma - Matteo Salvini salió reforzado de las elecciones generales del domingo tras convertir a la ultraderechista Liga en la principal fuerza política en la coalición conservadora superando a Fuerza Italia, del exprimer ministro Silvio Berlusconi.
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Asumió la jefatura de la agrupación en 2013, cuando el partido estaba sumido en un escándalo financiero y su punto más bajo en las encuestas. Desde entonces revitalizó la organización convirtiéndola en un partido de ámbito nacional que se distingue por su nacionalismo, euroescepticismo y su postura antiglobalización.
Cuando era la Liga Norte, el partido tenía como objetivo separase del resto de Italia, es decir que el rico norte se escindiese del pobre sur. Cuando era un joven activista del partido, a Salvini se le escuchó decir en diversas ocasiones que la gente de Nápoles (en el sur) "huele mal". Pero en los últimos cinco años reinventó la Liga sobre todo sumándose a las posturas antieuropeas y antimigración. Quitó el Norte del nombre del partido para poder concurrir en todo el país y adoptó el eslogan de Donald Trump con "italianos primero". Además, en su órbita de las referencias figuran la líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, y el partido de la ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD).
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