El fondo que gerencia en Londres, Expedito Machado, hijo de Sérgio, movió más de 700 millones de reales en el período en el que el padre presidió Transpetro. Ese dinero, para los investigadores, provino de sobornos pagados en la construcción de navíos y será devuelto a Petrobras. Se habla en valores en torno de 500 millones de reales, unos 140 millones de dólares.
Sérgio Machado comenzó a grabar senadores, como Romero Jucá, quien al conocerse el audio perdió su puesto de nuevo ministro de Planeamiento, y el presidente del cuerpo, Renan Calheiros, así como al expresidente José Sarney, luego que supo que su secreto bancario y el de sus hijos fuera quebrado por los investigadores de la operación "Lava Jato" debido a una orden del juez Sérgio Moro.
La desesperación ante la posibilidad de caer en manos del implacable juez Moro transformó a Machado en un "hombre bomba", dispuesto a grabar a presuntos implicados en la trama de corrupción de Petrobras para aliviar su futura condena.
Así, además de la caída de Jucá, provocó la de otro ministro del presidente interino Michel Temer, nada menos que el de Transparencia, Fabiano Silveira. Ambos, defenestrados tras apenas dos semanas de gestión, dan indicios en esas escuchas de pretender encubrir a otros implicados de la "Lava Jato", así como obstruir a los jueces y fiscales.
En ese sentido, se supo ayer que Temer designó ayer como nuevo ministro de Transparencia, la cartera encargada de perseguir hechos de corrupción en el Gobierno, a Torquato Jardim, un respetado jurista que sustituirá a Silveira.
Jardim, de 66 años, fue miembro del Superior Tribunal Electoral, está especializado en ese área del derecho constitucional y asumirá su cargo hoy.
El presidente interino, quien desde el 12 de mayo sustituye a la mandataria Dilma Rousseff, suspendida temporalmente de sus funciones para responder a un juicio político por presunto "maquillaje" fiscal, todavía no comentó en público la renuncia de Silveira.
| Agencias Brasil247 y EFE, y Ámbito Financiero |


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