21 de marzo 2011 - 00:00

Un ascenso para el aplauso

Del Potro continúa entregando buenas señales. Pese a la caída ante Nadal, su actuación en Indian Wells fue muy buena y, de a poco, se acerca a su versión de 2009.
Del Potro continúa entregando buenas señales. Pese a la caída ante Nadal, su actuación en Indian Wells fue muy buena y, de a poco, se acerca a su versión de 2009.
Su reverdecer no deja de asombrar. Esa muñeca derecha que tanto martirizó a Juan Martín del Potro durante casi todo 2010 (jugó apenas 6 partidos) está otra vez en plenitud. Mentalidad granítica, movimientos rápidos, pelotazos profundos, ángulos variados integran el combo con el que relanzó su carrera. El 31 de enero de 2011 tocó fondo. Tras perder en segunda ronda en Australia, el tandilense se hundió en el 485° puesto. El camino de regreso al circuito se empinaba más de lo previsto.

Sin embargo, en tres semanas, dio un salto importante. Fue semifinalista en el ATP 250 de San José (perdió con el español Fernando Verdasco, N° 9 del mundo) y subió al 298° lugar. A la semana siguiente, incursionó en el ATP 500 de Memphis y llegó nuevamente a semis (sucumbió ante el estadounidense Andy Roddick, N° 8), actuación que lo hizo escalar hasta el 166° escalón.

Sin embargo, el súmmum tenístico lo alcanzó en Delray Beach, donde volvió a paladear un título tras el US Open obtenido en 2009, cuando puso de rodillas al mismísimo Roger Federer y se metió entre los cuatro mejores del planeta. Fue el 27 de febrero, tras derrotar en el match decisivo al serbio Janko Tipsarevic. Pero Del Potro no se conformó y elevó la apuesta. El hombre del regreso meteórico hilvanó su cuarta semifinal consecutiva en el Masters 1000 de Indian Wells, donde se topó Rafael Nadal, el rey del desgaste físico, que lo eliminó en sets corridos (6-4 y 6-4) y le cortó una racha de diez triunfos al hilo. Este presente de la Torre de Tandil se puede palpar en el ranking, donde desde hoy ocupa la 51ª posición.

Sin dudas, la caída ante Nadal es razonable. Perdió con el N° 1 del mundo, que lo dejó sin aire y lo dominó durante casi todo el segundo set. Forma parte del aprendizaje por el que transita la Torre de Tandil. A medida que adquiera rodaje y se codee con los mejores, irá recuperando su capacidad aeróbica. En pos de seguir engrosando su derrotero, su próxima cita será en Miami, el segundo Masters 1000 de la temporada, desde el miércoles. El camino asoma extenso y sinuoso, aunque ya entregó muestras de lo más importante: su mentalidad ganadora se mantiene inalterable.

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