Europeos, descalzados con su horario respecto de los norteamericanos, se sirvieron del manjar una rueda más tarde. Todos ellos marcaron subas de importancia durante el viernes, para ponerse a tono con el jueves de los demás, pero el caso fue que mientras ellos iban... los colegas estaban volviendo. Y así, el desarrollo de la última jornada resultó bastante contrastado, entre los de Europa y los de América. Ya disparadas dos «balas de plata» en la misma semana -tanto el aval de Alemania hacia la ayuda, como la Fed haciendo lo suyo- lo que pudo verse es que la dosis inyectada duró bastante poco. Las evidencias de la «economía real» -la gente, común y corriente- dicen que poco varió, a pesar de los anuncios. El Dow Jones terminó con un sobrio 0,40% de avance, el Bovespa lo redujo al 0,24% y el Merval fue el más prolífico, al anotarse con un 1,4% de aumento. De todos modos, distó el viernes de resultar una rueda «redondita» para el concepto. Porque el volumen local ya no se expandió, ni siquiera su mantuvo, para fijar retroceso desde $ 66 millones, a los $ 59 millones de la fecha final. En tal aleación, mostrando un descalce entre precios y negocios, y que después de alcanzar el máximo, en «2576» puntos, se arrugó sobre el final para quedar con «2543» unidades. Evidente paso atrás de la demanda, al tocar ciertos límites, en línea con la merma de brillo de otros mercados.
La semana: el Dow rescató un 2,15% de alza, pero tres escalones más arriba estuvieron el Bovespa con un 6,5%, más el Merval en zona del 6,8%. Saldo indudablemente exuberante para la semana, solamente tomando novedades del exterior. El final colocó un punto de interrogación sobre el reinicio. La Bolsa devoró.
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