24 de enero 2012 - 00:00

Un conflicto gremial agrava cortes de energía del verano

El quite de colaboración que está realizando el sindicato de Luz y Fuerza desde el miércoles pasado agrava los problemas del suministro eléctrico en Capital Federal y Gran Buenos Aires que se producen tras varios días seguidos de altas temperaturas. Este verano la crisis eléctrica por el calor intenso pudo ser mejor manejada por las prestadoras, debido a que se produjo en enero, cuando gran parte de los usuarios residenciales se encuentran de vacaciones.

La situación hubiera sido distinta si las altas temperaturas se hubieran dado en diciembre o si se repiten en marzo. No obstante, lo que empezó siendo un cuadro crítico posible de controlar está empeorando en los últimos días.

Los piquetes de usuarios protestando por los cortes prolongados de luz comienzan a repetirse en Capital, GBA y La Plata. Hay hogares que ya pasaron 72 horas sin luz, y en apariencia no habría rápida solución para esos afectados.

El titular de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, negó que el gremio esté en paro, pero reconoció que los trabajadores no están realizando horas extras debido a la negativa de las empresas eléctricas a negociar un aumento salarial para el primer trimestre, a cuenta de la paritaria a realizar entre marzo y abril. Según el gremialista, «no hacer horas extras no es un conflicto».

Implicancias

El cuadro se agrava porque Lescano logró en los últimos años que los trabajadores de las contratistas de las distribuidoras eléctricas también estén enrolados en Luz y Fuerza. El trabajo a reglamento implicaría, por ejemplo, que una cuadrilla debe cumplir sólo dos órdenes de trabajo por día.

Se estima que por el conflicto, gran parte de los cables de media tensión con alcance hasta 50.000 clientes que fallaron en los últimos días no fueron reparados. Se transfirió a los usuarios a un cable alternativo, de modo que si éste falla también, no habrá forma de recuperar rápidamente el servicio. Además, los problemas en baja tensión que afectan a pocos clientes en una cuadra o manzana se estarían acumulando, lo que explica el malestar por la demora que se está produciendo en el público.

En principio, como no se trata de una medida de fuerza declarada, el Ministerio de Trabajo no dictó la conciliación obligatoria. Lescano, por su parte, atribuyó a la falta de inversión de las distribuidoras la cantidad de fallas en medio de la ola de calor, aun cuando también es cierto que el tiempo de recuperación del suministro está en relación con la cantidad de cuadrillas disponibles. El gremialista llegó a decir: «Cuando el ministerio me diga no hay plata, ahí va a haber medida de fuerza».

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