19 de mayo 2014 - 00:00

Un desahogo para D’Onofrio

Pese a que por su función es quien debe tener los nervios más templados, Rodolfo D'Onofrio no pudo ocultar ayer las emociones por el título conseguido, que se entremezclaron con los momentos de sufrimiento que vivió el club cuando cayó al descenso. "Al fin en este Monumental podemos festejar, esperando que River vuelva a ser el River como todos queremos. Es muy duro lo que vivimos y ahora podemos disfrutar", sostuvo el presidente, austero en la celebración. El dirigente entregó la copa y las medallas a los campeones, entre ellos al entrenador, Ramón Díaz, quien tuvo siempre bajo observación en sus seis meses de mandato. Mientras comenzaba el juego de luces y sombras para resaltar la vuelta olímpica con los jugadores y su cotillón riverplatense a bordo del micro descapotable, D'Onofrio destacó los elogios. "Me llamaron de todos lados, de filiales de Estados Unidos, de Holanda, del interior del país. En todos los rincones hay hinchas de River". Por su parte, el gerente deportivo, Enzo Francescoli, admitió: "Es una alegría enorme, impensado por el poco tiempo. Es mérito del grupo, que trabajó mucho y felicitaciones a los muchachos". Y agregó: "El equipo fue de menos a más. Fue creciendo, teniendo mejor juego y fue contundente. Es un justo campeón".

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