15 de marzo 2012 - 00:00

Un descanso, pero sin grandes razones

Un descanso, pero  sin grandes razones
La buena noticia en el frente de los Fondos Comunes fue que el mes pasado los inversores redujeron sus tenencias en aquellos que invierten en acciones en «apenas» u$s 1.200 millones, el monto más bajo en 10 meses. La mala noticia fue que esto sigue siendo un «montón de plata» y que al mismo tiempo aportaron u$s 28.900 millones -máximo en dos años- en aquellos que invierten en bonos. No deja de ser interesante cómo la suba que han tenido las acciones desde marzo de 2009 sigue sin convencer al gran público. No es que exista una regla fija, pero tradicionalmente (esto es, dejando de lado las crisis de cualquier tipo) cuando subían los precios de las acciones, se incrementaba el volumen y viceversa. En los últimos tres años, a pesar de la mejora económica (muy tenue, pero mejora al fin) y la suba bursátil, los volúmenes vienen cayendo año a año. Es cierto que en la última jornada nos acercamos al promedio diario negociado en 2011 (estrictamente un 5% menos en el caso del NYSE), pero esto se dio en el marco de una rueda «floja» (en el NYSE se registraron tres papeles en baja por cada uno que cerró en suba), en la cual si bien el Dow trepó un 0,12%, a 13.194,1 puntos, el S&P 500 desanduvo un 0,12% y el NASDAQ (fue una muy buena jornada para las acciones de Apple, que gana un asombroso 46% en lo que va del año) quedó prácticamente igual al subir un 0,03%. Alguien podría argumentar aquello de un «ajuste técnico» o «toma de ganancias», luego de los máximos del martes (el S&P 500 había enhebrado cinco subas consecutivas y el Promedio Industrial ya suma seis), pero no debemos olvidar que esos máximos se dieron con los volúmenes más bajos del año. Si bien los precios de los productos importados subieron más que lo esperado el último mes, así como el déficit de la cuenta corriente del Gobierno durante el último trimestre, ninguno de estos datos pareció afectar al mercado, como tampoco lo hizo la suba de las acciones europeas o asiáticas (la excepción fue Shanghái, que cedió un 2,6%, golpeada por el anuncio de que el Gobierno chino intenta «enfriar» el mercado inmobiliario). Tal vez, la pista de lo que ocurrió debamos buscarla por el lado de las tasas, que se están acercando al máximo de los últimos siete meses.

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