17 de septiembre 2014 - 00:00

Un día de furia

El gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, generó ayer un foco de tensión e incertidumbre al retirarse en medio de las frenéticas negociaciones por la nueva ley de hidrocarburos realizada por la tarde entre los mandatarios que integran la OFEPHI y el titular de YPF, Miguel Galuccio, en el edificio que la expropiada empresa tiene en Puerto Madero.

Neuquén fue el distrito -junto a Chubut- que más se opuso al proyecto de ley original que presentaron Cristina de Kirchner y Galuccio en junio pasado.

La disputa principal pasa por la injerencia -avalada por leyes nacionales y provinciales- que la empresa neuquina Gas y Petróleo tiene en el distrito, que genera una importante caja diaria a Neuquén.

"Es obvio que Sapag sea el que tiene más conflicto con Galuccio y el nuevo proyecto. Tiene a más de Vaca Muerta -la reina hidrocarburífera del momento- licitada bajo normas que traen importantes beneficios y caja a la provincia. Cualquier mandatario lo haría", destacaron ayer desde un distrito petrolero que participó de cerca en las negociaciones.

La iniciativa ahora deberá no sólo ser sancionada por el Congreso Nacional, sino que después deberá ser aprobada por las legislaturas provinciales.

"Pese a los reparos de Sapag y su partida repentina, hay que reconocer que él y Martín Buzzi -gobernador de Chubut- consiguieron lo que las provincias pretenden. Y entre ellos estuvo el mendocino -Francisco- Pérez, que caminó por una delgada línea varias semanas pero buscó siempre un entendimiento con Nación", deslizaron desde un distrito que integra la OFEPHI.

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