27 de abril 2011 - 00:00

Un día histórico: Bernanke no dirá nada

Un día histórico: Bernanke no dirá nada
La inversión financiera es por sobre todo un acto de fe en el futuro. Es por esto que a medida que van pasando los minutos y nos acercamos a que el Tesoro se quede sin posibilidades de emitir más deuda, el índice S&P 500 trepó ayer al máximo desde el 17 de junio de 2008, y el índice Russell 2.000 (las 2.000 cotizantes más pequeñas) quedó a un tris de romper el récord de julio de 2007 (el Dow avanzó el 0,93% a 12.595,37 puntos, el máximo en casi tres años). Es cierto que la actual temporada de balances ha sido buena, pero más de lo habitual (de los 154 integrantes del S&P 500 que presentaron estados contables el 79% superó las previsiones, pero ha sido llamativo el número de grandes cotizantes -ayer les tocó a Amazon, Coca Cola e IBM- con números o perspectivas no alentadores), lo que se evidencia en el poco interés que sigue habiendo por lo bursátil (el volumen del NYSE apenas tocó 909 millones de acciones). ¿Entonces de qué fe hablamos? Posiblemente sea fe en que nada cambiará. Dos horas después de que el Comité Abierto de la Reserva dé a conocer el comunicado de la reunión que está celebrando (el cual parece que deslizará la intención de seguir con el plan de emisión; hoy la expectativa del mercado es dos subas antes de fin de año por el BCE, tres por el Banco de China, una hacia noviembre por el Banco de Inglaterra y ninguna de la Fed), Ben Bernanke dará la primera conferencia oficial en la historia de la Fed, seguramente para no decir nada nuevo salvo que su gestión es más transparente que la de sus antecesores y que la economía marcha por buen camino. El problema es que diga lo que diga, la realidad es que hace más de dos años la Fed viene prestando dinero al sector bancario a tasas negativas, lo cual no habla demasiado bien de la confianza que tiene en la recuperación económica (el dólar tocó ayer el mínimo desde agosto de 2008 frente a las principales monedas).

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