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Un diagnóstico oficialista que no llegó a los mercados
Néstor Kirchner
A fines de marzo pasado cuando se decide el adelanto eleccionario el índice Merval (acciones líderes locales) había caído a niveles de 1.130 puntos, el Dow Jones (Wall Street) estaba en 7.750 puntos, el dólar cotizaba a $ 3,70 y contra el euro a 1,36 unidad. El riesgo-país deambulaba por los 1.960 puntos lo que da una idea del valor de los bonos de la deuda pública. El barril de petróleo cotizaba a menos de 53 dólares, el oro había trepado a 934 dólares y la soja valía en Chicago 350 dólares.
En el exterior los analistas debatían si la recuperación económica estadounidense se aceleraría o si los estragos del derrumbe bancario seguirían impactando negativamente. Sin embargo, comenzaban a surgir tímidas señales y atisbos de reactivación en varias economías desarrolladas y en algunas claves como la de China. Los mercados así compraban la idea de una pronta mejora.
Hecatombe
Pero según el Gobierno de Cristina de Kirchner se venía una hecatombe económica y financiera importada del exterior, por ende, la crisis profetizada por el kirchnerismo no tendría para nada raíces locales. El titular de Economía, Amado Boudou, intentaba explicar que la Argentina iba a sufrir un clásico shock externo. Por tal motivo, para evitar mayores daños a la economía y a la sociedad, no era conveniente atravesar la futura crisis en medio de una compulsa electoral.
Las elecciones se llevaron a cabo finalmente a fines de junio, o sea, cuatro meses antes de lo estipulado por la ley electoral. El resultado conocido, fue un duro revés para el Gobierno.
Ya a esa altura de los acontecimientos las acciones locales habían ganado casi un 40% llevando el Merval por encima de los 1.580 puntos, en Wall Street la suba rondaba el 10%, aquí el dólar costaba al público $ 3,81 y el euro le ganaba a la divisa estadounidense cerca del 3%. El riesgo-país se mantenía en 1.960 puntos, pero algunos bonos como el Par y el Discount, ambos en pesos, habían subido un 85%, y el Boden 2014 un 67%.
Al parecer el diagnóstico oficial se perfilaba muy distante de lo que ocurría en los mercados. Además comenzaban a emerger los primeros indicadores con signos de recuperación, sobre todo en la industria.
Pocos cambios
El próximo domingo deberían haberse llevado a cabo las elecciones. El balance financiero muestra que el dólar apenas ha subido en el mercado local un 3,5% frente a fines de marzo y un 0,5% contra fines de junio.
El Merval subió el 104% respecto de marzo y un 46% frente al día de las elecciones. Wall Street ganó un 30% y un 19% en relación con dichos períodos. San Pablo no fue menos, subió un 58% y un 28% respectivamente. El riesgo-país ha caído casi el 65%.
El dólar se debilitó frente al euro un 10,6% y un 7,4% frente a marzo y junio respectivamente. Otros ganadores fueron el petróleo, que subió un 54% y un 16%, y el oro aproximadamente un 13%.
De modo que el mundo vivió un boom y nada parecido a un tsunami como sostenían Boudou y Kirchner.


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