La palabra "mentira" fue quizás las más repetida ayer en la sesión del Senado donde se debatió el proyecto de Presupuesto Nacional 2015 que anoche estaba a punto de convertirse en ley. La oposición se ocupó, sólo como un ejercicio discursivo ya que se sabe que el Presupuesto nunca se modifica en el Senado, a recordar la imposibilidad de cumplimiento de cada una de las proyecciones macroeconómicas que sirvieron de base al proyecto. A pesar de que la oposición le enrostró al Gobierno en el recinto "mentir sistemáticamente" con los números (la frase de fue de Laura Montero), el kirchnerismo tuvo el número suficiente para votar. Ni siquiera el nuevo Fondo de Desendeudamiento con u$s 12.000 millones tomados de reservas para cancelar a acreedores privados causó escándalo en el recinto. Casi nadie intentó explicar que lo normal en el mundo es que los vencimientos de capital se renegocien y los de intereses se paguen con excedenes de dólares, no con reservas, dos operaciones que la realidad le impide al Gobierno realizar.
La defensa del proyecto que hizo el kirchnerismo fue más curiosa aún que la inexactitud de las variables. Así como la inseguridad es ahora imputable a extranjeros, el deterioro de las cuentas públicas puede achacarse a los problemas de Brasil y de China.
"Si nuestros socios no crecen, no nos compran a nosotros", dijo el senador sin sonrojarse y pronosticando que ese horizonte va a empeorar en los próximos dos años.
Hubo otro pasaje memorable de esa defensa: el kirchnerismo sostiene que los "superávit gemelos" desaparecieron por culpa del pago de la deuda y el mayor costo la importación de energía tras haber perdido el autoabastecimiento. Todo como si se tratara también de problemas heredados.
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