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Un dúo de lujo actuó en el Teatro Colón
La violinista Viktoria Mullova, que se presentó junto con la pianista Katia Labèque en el concierto de Nuova Harmonia en el Colón.
Pocas veces en una presentación musical el público tiene, desde la primera nota, la certeza de que está frente a un fenómeno extraordinario. Eso fue lo que sucedió apenas Viktoria Mullova y Katia Labèque atacaron la "Sonata en la mayor K 526" de Mozart, en la que las artistas supieron desplegar un sonido límpido y de una claridad casi barroca, para pasar inmediatamente a otro diferente, robusto y expansivo, para la "Sonata en la menor opus 105" de Schumann.
Es que tanto Mullova, la fantástica violinista rusa, como Labèque (conocida, al margen de su carrera individual, a través del dúo legendario que conforma con su hermana Marielle) poseen la valiosa capacidad de adaptarse como un guante al lenguaje que abordan. Ambas son, además, sensibles intérpretes de cámara, capaces de brillar tanto en lo individual como en una amalgama perfecta de color, intensidad, fraseo y respiración.
El programa pareció estructurado para el lucimiento de este eclecticismo sonoro y musical. Y hubo una especial inteligencia en el armado del segundo bloque, en el que, por su simetría, tres obras del siglo XX resultaron casi movimientos de una obra mayor. "Distance de fée" del japonés ToruTakemitsu, con un lenguaje que homenajea claramente al impresionismo, contrastó con la virtuosística y contundente "Fratres", de Arvo PTMrt, pero encontró su eco perfecto en la "Sonata número 2" de Ravel, en un crescendo de intensidad y expansión. Mullova y Labèque se despidieron con una única obra fuera de programa, una melodía brasileña que interpretaron con musicalidad y frescura, esa frescura que ambas comparten y que hace que conserven un aire juvenil en plena madurez humana y artística.

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