13 de mayo 2009 - 00:00

Un ensayo de moción de censura

José Luis Rodríguez Zapatero debió admitir en el Congreso español que cometió un fuerte error de diagnóstico sobre las consecuencias de la crisis global en el país
José Luis Rodríguez Zapatero debió admitir en el Congreso español que cometió un fuerte error de diagnóstico sobre las consecuencias de la crisis global en el país
Madrid - Sin aliados estables en el Parlamento, acorralado por la crisis y con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, fue blanco ayer en el Congreso de una moción de censura encubierta que hace presagiar tiempos tormentosos para los tres años que restan de legislatura.

El debate sobre el Estado de la Nación, el gran duelo anual entre Zapatero y su principal rival, el líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, se convirtió en una batalla en la que al líder socialista se le abrieron varios frentes a la vez, puesto que ninguno de los partidos que intervinieron le dio tregua.

La sesión comenzó con un «mea culpa» de Zapatero, quien tuvo que reconocer ante los diputados que su Gobierno erró una y otra vez a la hora de prever y calibrar el impacto que la crisis tendría en España, convertida hoy por hoy en el país con más desempleados (cuatro millones) de la Unión Europea (UE).

«Es evidente que el Gobierno se ha equivocado sucesivamente en sus previsiones», admitió Zapatero 14 minutos después de haber comenzado un discurso de una hora, un minuto y 32 segundos, en el que lanzaría a la Cámara toda una batería de propuestas para contener «la peor tormenta económica y financiera de los últimos años» y la «abrumadora» pérdida de empleos.

El mensaje del líder socialista afirmó que es necesario cambiar el modelo productivo de España, basado durante una década, en buena parte, en el otrora boyante y ahora hundido sector inmobiliario y de la construcción. Pero lejos de cautivar a los diputados de los demás grupos, las medidas anunciadas por el jefe de Gobierno en ese discurso chocaron con el rechazo o la indiferencia.

La primera respuesta rotunda en un hemiciclo cada vez más caldeado vino del principal rival político de Zapatero. Rajoy directamente acusó al presidente del Gobierno de haber mentido a los españoles para ganar las elecciones de 2008, por haber negado primero la crisis y tratado de minimizarla después. «Fue una tremenda mentira con amplificador que lo perseguirá siempre», manifestó.

Estocada

Fue una acusación que le dolió a Zapatero, quien en su réplica acusó al PP de alegrarse de la tragedia del desempleo y menearla y jalearla porque ello desgasta al Gobierno. Y lo hizo citando una frase de Cristóbal Montoro, el portavoz de Economía del PP: «Tenemos los cinco millones de parados al alcance de la mano».

«No le acepto esa afirmación, impropia de un presidente y una mentira», fue la respuesta de un Rajoy también visiblemente molesto.

Al margen del interés especial de los cara a cara entre Zapatero y Rajoy, también los portavoces de los demás grupos dieron la espalda a la política del Gobierno socialista.

«Nuestro balance es negativo, por lo que los contenidos de mi intervención no serán de balance, sino de moción de censura», avisó, por ejemplo, el portavoz parlamentario de los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió (CiU), Josep Antoni Durán Lleida.

En la misma línea, el portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Josu Erkoreka, también calificó al Gobierno de Zapatero de «desnortado», «veleidoso» e «imprevisible». «¿Quo vadis (a dónde vas) Zapatero?», preguntó el dirigente nacionalista, cuyo partido dejó de apoyar al presidente del Gobierno en el Congreso desde que los socialistas desalojaron al PNV del poder en el País Vasco.

De esta forma, los distintos grupos parlamentarios dibujaron un escenario que pone de manifiesto que en el Congreso Zapatero y los socialistas están solos ante la crisis, una soledad que puede salir cara a la hora de una moción de censura real.

Agencia DPA

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