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Un escándalo cada vez más denso
«Fuera de todo marco legal, los servicios secretos franceses examinaron los llamados telefónicos efectuados en julio de 2010 por un periodista de Le Monde, Gérard Davet, para intentar identificar sus fuentes en el caso Bettencourt/Woerth (Eric Woerth, ministro del Trabajo y tesorero de la campaña de Sarkozy) y poner fin a las fugas de noticias sobre esta cuestión sensible», escribió el vespertino.
La noticia en sí no es novedosa, ya que desde fines de mayo pasado la Justicia abrió una investigación al respecto, luego de una denuncia presentada por Le Monde por violación de la confidencialidad de las fuentes.
Pedido
Aun así, es la primera vez que emergen detalles sobre las investigaciones llevadas a cabo por la Dirección General de Informaciones Internas (DCRI, en su sigla francesa) sobre Davet y quien se sospecha pueda ser su informante, David Senat, exconsejero del Ministerio de Justicia.
Las investigaciones desarrolladas por la jueza Sylvia Zimmermann, en efecto, permitieron ubicar los pedidos enviados por la DCRI al operador telefónico Orange para obtener la lista de los llamados efectuados por el periodista, su duración y su localización geográfica, entre el 12 y el 16 de julio del año pasado.
Un segundo pedido de la CDRI se refiere a los datos detallados de las facturas telefónicas de Senat, quien sobre la base de las sospechas que pesan en su contra fue obligado a renunciar a su cargo en la administración pública.
Es así como el ministro francés del Interior, Claude Gueant, se vio obligado ayer a admitir públicamente las investigaciones sobre el periodista de Le Monde, en una entrevista a la emisora France Info en la que justificó el modo en que fue tratado el caso.
«Se trataba de identificar el autor de una divulgación ilícita del contenido de procedimientos judiciales dentro de la misma administración pública, algo que es del todo escandaloso», explicó Gueant, subrayando que «la identificación de conversaciones telefónicas es algo muy diferente de las interceptaciones».
El Gobierno se mantiene unido en defensa de Sarkozy también luego de las acusaciones contenidas en un libro publicado ayer en el que la jueza Isabelle Prevost-Desprez sostiene que un testigo afirmó haber visto al presidente recibiendo dinero al contado de las manos de Bettencourt, heredera del imperio cosmético LOréal.
El canciller Alain Juppé sostuvo que con estas revelaciones «hemos llegado al nivel de la basura, algo que me parece un muy mal auspicio para la futura campaña electoral» para las presidenciales del año próximo.
Juppé sostuvo que los autores del libro nunca se molestaron en verificar las afirmaciones que contiene y los dirigentes de la oposición socialista no dudaron en «meter las manos en el lodo» por su conveniencia política.
El mismo análisis fue repetido por el ministro de Universidad, Laurent Wauquiez, quien dijo que tras lo que definió «el triple error ético» cometido por la jueza Prevost-Desprez, los autores del libro y los políticos opositores, el entero caso se está volviendo «totalmente surrealista».
Agencia ANSA


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