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Un estratega al que Bush debe agradecer
Durante su misión en Irak se destacó como un brillante estratega que contribuyó al descenso de los niveles de violencia en Irak. Bush lo comparó con un entrenador de fútbol americano audaz, con mentalidad ofensiva, capaz de convertir una derrota en victoria y para quien «lo difícil no significa sino esperanza», tal y como dijo a su llegada a Bagdad, en febrero de 2007. Este general de cuatro estrellas, 57 años y dos hijos es un hombre fuerte y curtido. Nacido en el estado de Nueva York el 7 de noviembre de 1952, se licenció en 1974 en la academia militar de West Point.
Cumplió misiones en Haití, Kuwait y Bosnia-Herzegovina, pero no entró en contacto con la guerra hasta 2003, año en el que fue destinado al norte de Irak con la División Aerotransportada 101, las llamadas «Águilas Chillonas».
Volvería a EE.UU. en 2005, al frente del Centro Combinado de Armas, considerado el centro intelectual del Ejército. Dos años más tarde, en febrero de 2007, asumía el mando de la Fuerza Multinacional en sustitución del general George Casey.
Durante su gestión se redujeron drásticamente los niveles de violencia en el país árabe con menos muertes y progresos en el frente político. Su jefatura estuvo marcada por el aumento de los militares estadounidenses y la creación de los Consejos de Salvación, milicias tribales sunitas que colaboran con las tropas extranjeras en su lucha contra la insurgencia.
Agencias EFE y DPA


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