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Un extenso listado de gigantes damnificados
En tanto, los mayores contratos firmados tras el acuerdo nuclear concernían al sector aeronáutico. Irán busca modernizar su flota civil.
El europeo Airbus había registrado encargos de compañías iraníes de cien aviones. Solo tres fueron entregados hasta el último domingo, todos con licencias estadounidenses necesarias a causa del uso de piezas fabricadas en Estados Unidos. Pero la pérdida del mercado iraní no pesará mucho en Airbus, ya que al 30 de junio tenía pedidos por 7.168 aviones.
La compañía Iran Air recibió el domingo cinco nuevos aparatos del constructor francés ATR, sobre un encargo total de 20, de los cuales 8 ya fueron entregados. Estos aviones son fabricados cerca de Toulouse (suroeste) por la coempresa controlada por Airbus y el italiano Leonardo, pero 10% de las piezas provienen de Estados Unidos.
El sector petrolero fue clave en la apertura que ahora parece tocar a su fin. Luego del acuerdo de 2015, el grupo petrolero francés Total se asoció a la estatal china CNPC para invertir 5.000 millones de dólares en la explotación del yacimiento de gas South Pars, en el Golfo Pérsico. Un proyecto del que Total probablemente se retire.
El grupo francés sólo invirtió por el momento 100 millones de dólares en la operación, lo que limitaría sus pérdidas. La República Islámica advirtió que Total sería reemplazada por CNPC.
El gigante italiano ENI, que tiene un contrato de compra de 2 millones de barriles de petróleo por mes, que expira a fines de 2018, prefirió la prudencia y no renovó el acuerdo.
Por otro lado, la industria ferroviaria italiana podría sufrir. El grupo público Ferrovie dello Stato firmó en julio de 2017 un acuerdo para la construcción de un tren bala entre Qom y Arak (norte).
Las compañías británica British Airways y alemana Lufthansa, que habían reanudado sus vuelos directos hacia Teherán, deberán suspender esa ruta si quieren seguir operando libremente sus vuelos.
El grupo francés AccorHotels, que abrió dos hoteles en el aeropuerto de Teherán en 2015, podría verse penalizado.
El español Meliá Hotels International, que firmó un acuerdo en abril de 2016 para administrar un hotel de lujo de cinco estrellas en Irán, el Gran Meliá Ghoo, indicó que estaba en construcción y que no deseaba pronunciarse sobre "esos temas políticos", sobre todo en esta fase "tan prematura".
El gigante alemán Siemens había reanudado sus actividades en Irán en marzo de 2016, asociándose al iraní Mapna para construir turbinas de gas y generadores para centrales eléctricas. En enero había firmado un contrato respecto a 12 compresores para dos usinas.
Bancos alemanes, como el regional Helaba o el DZ Bank, decidieron retirarse luego del anuncio de las sanciones a mediados de mayo.
| Agencia AFP |


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