El Superclásico fue picante desde el comienzo hasta el final. Y terminó en una verdadera batalla campal con 6 jugadores expulsados, además del técnico de Boca, Jorge Almirón.
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Un final con una “superbatalla” campal y siete expulsados
El tanto de Miguel Borja, de penal, cuando se jugaba el tercer minuto de tiempo adicional, desató el caos y los jugadores de Boca, notablemente molestos con sus rivales, fueron en busca del mediocampista Agustín Palavecino, quien les gritó eufóricamente el gol, provocando la reacción del arquero Sergio Romero.
A partir de ahí se generó el caos, con empujones, algunas que otras trompadas al aire e insultos entre la mayoría de los futbolistas. Algunos tratando de separar en medio del descontrol, también con los entrenadores (y suplentes) metidos en todo el lío.
El árbitro Darío Herrera, los líneas, el cuarto y hasta efectivos de seguridad privada intentando apaciguar los ánimos. Herrera, que no tuvo una gran actuación en su tercer Superclásico -que dirigió en forma consecutiva y el sexto de su carrera- siguió de cerca las acciones e intentó controlar la situación, que se extendió durante varios minutos, mientras que definió las expulsiones de Miguel Merentiel, Nicolás Valentini y Ezequiel Fernández en el “Xeneize”, además del entrenador Jorge Almirón, y de Agustín Palavecino, Ezequiel Centurión y Elías Gómez en River.
Los tres expulsados de Boca, dejaron al equipo con ocho jugadores en campo en los últimos instantes del encuentro, mientras que River terminó con diez, porque de sus futbolistas que vieron la roja solo Palavecino se encontraba en el campo.


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