Francisco afirmó que Serra "buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado".
Se trató de "abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos", agregó el Pontífice durante la misa de canonización celebrada al aire libre, en el pórtico de la basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, el mayor templo católico de toda América del Norte y situado en el campus de la Universidad Católica, en el noreste de Washington.
Unas 25.000 personas se congregaron en los jardines de la enorme basílica, muchos de ellos desde las primeras horas de la mañana, a pesar de un fuerte sol.
La ceremonia estuvo rodeada de polémica porque el misionero franciscano era rechazada por comunidades indígenas que denunciaron la crueldad con la que trató a esos pueblos durante la instalación del sistema de misiones en California.
"Tuvo un lema que inspiró sus pasos y plasmó su vida: supo decir, pero especialmente supo vivir diciendo: 'siempre adelante'". Ésta fue la forma que Junípero encontró para vivir la alegría del Evangelio, para que no se le anestesiara el corazón", agregó Francisco.
"Supo dejar su tierra, sus costumbres, se animó a abrir caminos, supo salir al encuentro de tantos aprendiendo a respetar sus costumbres y peculiaridades", según explicó el Papa en su homilía en español.
El ahora santo Serra nació en la localidad de Petra, al oeste de Mallorca, el 24 de noviembre de 1713 y falleció en Monterrey, California, el 28 de agosto de 1784. En 1998 fue beatificado por Juan Pablo II, ahora santo.
"Somos hijos de la audacia misionera de tantos que prefirieron no encerrarse en las estructuras que nos dan una falsa contención en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta", insistió el Sumo Pontífice citando la exhortación apostólica papal Evangelii Gaudium.
| Agencias EFE, DPA y ANSA |


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