Además, sus nombramientos hacen prever que la política presupuestaria y el cambio climático tendrán también un papel preponderante, mientras el presidente se involucró personalmente en impulsar una reforma migratoria y un mayor control de las armas.
Su nuevo secretario de Estado, John Kerry, lleva la diplomacia en los genes, es partidario del diálogo y la negociación con otros países y este mismo miércoles dijo que quiere "trabajar por la paz".
El pasado lunes, en su primer día en el Departamento de Estado, Kerry sostuvo además que su máxima prioridad en el cargo será la seguridad de los diplomáticos estadounidenses.
El propio Obama, en el discurso de su segunda investidura presidencial el pasado 21 de enero, prometió "coraje" para resolver "pacíficamente" las diferencias con otros países y abogó por dejar atrás "las sospechas y el miedo" en las relaciones internacionales.
Su elección para Defensa, el exsenador republicano Chuck Hagel, va en la misma línea.
"Mi política es de prevención, no de confrontación", afirmó en el Senado la semana pasada Hagel, quien subrayó asimismo que la guerra de Irak fue "la peor y más peligrosa" decisión tomada por EE.UU. desde Vietnam.
Para dirigir la CIA, la agencia estatal de inteligencia, el presidente se decantó por John Brennan, su asesor para la lucha antiterrorista en la Casa Blanca.
El ascenso de éste, quien ayer se enfrentó a una dura audiencia de confirmación en el Senado, supondrá según los expertos un fomento del uso de drones (aviones no tripulados) para ataques selectivos contra supuestos terroristas en el extranjero, una cuestionada práctica que EE.UU. potenció desde 2009 bajo su supervisión.
Brennan tuvo un papel clave en el establecimiento de una base secreta de drones en Arabia Saudita y durante sus más de 25 años en la CIA fue jefe de personal en una época en la que se implantó en la agencia un programa de capturas secretas, traslados clandestinos y técnicas de interrogatorio como la asfixia simulada.
Organizaciones de derechos humanos y civiles recelan de Brennan, mientras Obama dio con su nombramiento la señal de que confía en sus políticas antiterroristas y está dispuesto a seguir con ellas (ver nota aparte).
Si la crisis económica marcó el primer mandato de Obama, ahora la recuperación es otra de las prioridades y para estar al frente del Departamento del Tesoro el elegido es Jack Lew, exjefe de Gabinete del presidente y experto en batallas presupuestarias.
Lew deberá liderar las negociaciones para aumentar el techo de la deuda antes del 19 de mayo, un proceso que pasó de ser una rutina a un duro pulso entre republicanos y demócratas sobre cómo poner las cuentas públicas en orden.
Desafío
En cuanto a la "amenaza" del cambio climático, Obama considera que no responder a ella sería una "traición" a las generaciones futuras y parece decidido a actuar. Así lo apunta al menos su decisión de proponer a Sally Jewell, una premiada y reconocida ecologista, para el Departamento de Interior, que gestiona las políticas federales relacionadas con los recursos naturales.
Otras dos de sus prioridades para los próximos cuatro años, la reforma migratoria y un mayor control de las armas, involucran a miembros de su gabinete que empezaron con él y se quieren quedar hasta el final, como la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano; la de Salud, Kathleen Sebelius, y el de Educación, Arne Duncan.
En el asunto de las armas también está jugando un papel clave el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, quien en general va a tener "un rol mucho más prominente" en este segundo mandato, según anticipó Allan Lichtman, profesor de la American University.
Falta por ver si Obama cubre las vacantes en el gabinete, donde predominan los hombres blancos, con mujeres, negros e hispanos, como sus bases reclaman. Una mujer, Penny Pritzker, suena por lo pronto para secretaria de Comercio.
| Agencia EFE |


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