Un golpe de Estado ensangrienta a Sudán

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Jartum - El general sudanés Abdel Fattah al Burhan disolvió ayer la autoridad de transición del país, cuyos miembros civiles fueron mayoritariamente detenidos, y decretó el estado de emergencia, mientras que, en las calles, ya hubo dos muertos y decenas de heridos entre los manifestantes prodemocracia.

Desde la mañana, el golpe de Estado denunciado por la comunidad internacional se llevó a cabo por etapas. El primer ministro, su esposa, varios ministros y todos los miembros civiles del Consejo Soberano –mayor autoridad de la transición– fueron detenidos.

El movimiento sacó a decenas de personas a las calles de Jartum en protestas prodemocracia, las que fueron reprimidas y en las que, por el momento, murieron al menos dos personas y más de 80 resultaron heridas, según un sindicato de médicos.

En línea con lo dicho por Estados Unidos y los principales países de Occidente, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el “golpe de Estado militar” y exigió la “liberación inmediata del primer ministro Abdallah Hamdok y de todos los otros dirigentes” detenidos, y que se respete la “carta constitucional”.

Jornada

La televisión estatal está en poder de los militares y, a media jornada, el general Abdel Fattah al Burhan hizo una declaración.

Aunque no deja de repetir que quiere “una transición civil y elecciones libres en 2023”, tras 30 años de dictadura de Omar al Bashir, el general cesó de sus funciones a todos los dirigentes.

El Gobierno está disuelto, incluso el Consejo Soberano, dijo. Los prefectos y ministros están destituidos y el estado de emergencia rige en todo el país, añadió.

Inmediatamente después de los anuncios del Ejército, los diferentes sindicatos, grupos activistas de la revuelta de 2019 y otros movimientos prodemocracia instaron a la población a adherirse a una movilización de “desobediencia civil” y de “huelga general”, en la línea del llamado a “manifestarse” contra el “golpe de Estado”.

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