22 de noviembre 2010 - 00:00

Un grito de alivio

Martín Palermo festeja su gol, y atrás, el grito enloquecido de Sebastián Battaglia y de Sergio Araujo. Boca le ganó a Arsenal en el debut de Pompei.
Martín Palermo festeja su gol, y atrás, el grito enloquecido de Sebastián Battaglia y de Sergio Araujo. Boca le ganó a Arsenal en el debut de Pompei.
No es que haya mejorado mucho, pero terminó ganando un partido que antes perdía. Boca está muy lejos de ser un buen equipo, pero esta vez pudo aprovechar dos de la docena de situaciones que tuvo para convertir y terminó ganándole con justicia a un Arsenal.

Pompei no hizo demasiados cambios del último equipo que presentó Borghi. La vuelta de Gary Medel por Jesús Méndez y la de Lucas Viatri (que duró sólo 20 minutos en la cancha) por Pablo Mouche. Quizás, la línea de cuatro fue más marcada tácticamente, pero fueron los mismos jugadores. Boca salió a atacar ante un equipo que quería jugar de contraataque y por eso puso jugadores ligeros como Alustiza y Leguizamón, que arrancaban más atrás que Óbolo para aprovechar su velocidad.

La salida de Viatri le sirvió a Boca en forma casi automática, porque dos minutos después que entró el juvenil Sergio Araujo, inventó una jugada a pura clase y abrió el marcador.

Boca no aprovechó el «envión anímico» y, al contrario, retrocedió sus líneas y casi le cuesta muy caro, porque a los 4 minutos del segundo tiempo empató Lisandro López de cabeza. Boca, herido, salió a buscarlo y lo encontró faltando 15 minutos con el de siempre: Palermo, que estaba otra vez en el lugar y en el momento justos para empujarla. Fue un grito de alivio, después de una semana difícil.

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