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Un grito de alivio
Martín Palermo festeja su gol, y atrás, el grito enloquecido de Sebastián Battaglia y de Sergio Araujo. Boca le ganó a Arsenal en el debut de Pompei.
Pompei no hizo demasiados cambios del último equipo que presentó Borghi. La vuelta de Gary Medel por Jesús Méndez y la de Lucas Viatri (que duró sólo 20 minutos en la cancha) por Pablo Mouche. Quizás, la línea de cuatro fue más marcada tácticamente, pero fueron los mismos jugadores. Boca salió a atacar ante un equipo que quería jugar de contraataque y por eso puso jugadores ligeros como Alustiza y Leguizamón, que arrancaban más atrás que Óbolo para aprovechar su velocidad.
La salida de Viatri le sirvió a Boca en forma casi automática, porque dos minutos después que entró el juvenil Sergio Araujo, inventó una jugada a pura clase y abrió el marcador.
Boca no aprovechó el «envión anímico» y, al contrario, retrocedió sus líneas y casi le cuesta muy caro, porque a los 4 minutos del segundo tiempo empató Lisandro López de cabeza. Boca, herido, salió a buscarlo y lo encontró faltando 15 minutos con el de siempre: Palermo, que estaba otra vez en el lugar y en el momento justos para empujarla. Fue un grito de alivio, después de una semana difícil.


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