"Ha sido más dramático de lo que esperábamos, pero al final ganó, reconoció tras conocer los resultados el ministro de Transporte, Israel Katz, que defendió la candidatura de su correligionario. De 74 años y descendiente de una conocida familia jerosolimitana, el político derechista se impuso con comodidad en una primera votación a sus otros cuatro rivales -entre ellos dos políticos, un ex premio Nobel y una exjueza-, pero con un número insuficiente de votos (sólo 44 de los 60 necesarios) que obligaron a ir a una segunda votación. Fue en esta segunda ronda, a la que llegó junto con el centrista Meir Shitrit, de 65 años y miembro del partido "Hatnuá que dirige la ministra de Justicia, Tzipi Livni, cuando afloraron sus mayores temores. "¡Qué batalla me diste!", reconoció ante su contrincante en un brindis posterior en la Kneset el ya presidente electo de Israel, sobre un proceso en el que participaron 119 de los 120 diputados.
Abogado de formación, el nuevo presidente israelí es también uno de los mayores defensores de la idea de un Gran Israel, que niega el derecho de los palestinos a un Estado propio, por lo menos, no al oeste del río Jordán. "Se aprovechará de la Presidencia para empujar el proyecto de asentamientos en Cisjordania, que adora, y la solución de un Estado único, en la que cree", escribió el comentarista Ari Shavit del diario de izquierda Haaretz.
Rivlin suma a su postura dura con un talante democrático a la vieja usanza del Likud, algo que le ponderaron desde siempre sus rivales políticos, incluidos los de la izquierda y los de la minoría árabe.
Las funciones del presidente se limitan a lo institucional y no le dan lugar en lo político ni en lo diplomático. Sin embargo, su presencia descartaría la repetición de demostraciones simbólicas como la realizada por Peres en el Vaticano junto al papa Francisco y el presidente palestino Mahmud Abás .
| Agencias AFP y EFE |


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