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Un laberinto de muy difícil salida
En caso contrario, no sólo el triunfo de Ahmadineyad quedaría deslegitimado, sino que se pondría en entredicho gran parte de la maquinaria de la República Islámica. E incluso podría afectar a la imagen del líder supremo, Ali Jamenei, quien en una inusual decisión respaldó, por primera vez, la consulta sin esperar a la validación, siempre necesaria, del poderoso consejo integrado por seis clérigos y seis juristas.
Jamenei admitió un día después la queja por fraude de la oposición y aseguró que se examinaría a través de las vías legales.
Ante el cariz que ha tomado la situación, el presidente del Consejo, ayatolá Ahmad Janati, anunció el lunes en televisión que el dictamen se adoptará lo antes posible.
Horas antes, un portavoz del mismo había anunciado que se retrasaría al menos una semana.
El portavoz también precisó que sólo se tendrán en cuenta las denuncias que sean demostrables y puedan ser procesadas.
Denuncia
La oposición denunció que el Ministerio de Interior obstaculizó la labor de los observadores, a los que al parecer no se les permitió estar presentes en el sellado de las urnas.
También dijo que en muchos colegios faltaron boletas durante horas, pese a que al parecer se imprimieron más de cinco millones de las necesarias.
Igualmente la oposición protestó por la interrupción de las comunicaciones por vía telefónica, especialmente en las zonas rurales, donde Ahmadineyad habría cimentado su éxito.
Pero la principal causa de duda, una posible manipulación en el recuento, es una cuestión ardua de demostrar.
El conteo de los sufragios se realizó a una enorme velocidad en el Ministerio de Interior, sin presencia de observador alguno de los candidatos. Sólo un observador del Consejo de Guardianes parece que estaba en el Comité Electoral para «supervisar» el proceso.
Minutos antes de que el Comité Electoral ofreciera los resultados preliminares, la prensa oficial ya adelantaba que Ahmadineyad había ganado con más del 60% de los votos, como finalmente ocurrió.
El ministerio, que ha controlado todo el proceso electoral, está en manos de uno de los colaboradores más cercanos del presidente.
En clave exterior, muchos expertos se preguntan cómo se aceptará una eventual ratificación de los resultados y si la comunidad internacional legitimará el Gobierno de Ahmadineyad pese a las dudas y las protestas.
Agencia EFE


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