7 de abril 2011 - 00:00

Un ladrón se suicidó en un tiroteo que dejó dos heridos

En una persecución de película un ladrón terminó suicidándose, un policía herido y dos delincuentes más también afectados por la balacera que se desató en el barrio porteño de Villa Devoto.
En una persecución de película un ladrón terminó suicidándose, un policía herido y dos delincuentes más también afectados por la balacera que se desató en el barrio porteño de Villa Devoto.
Un ladrón se suicidó, otros dos resultaron heridos y un policía recibió un disparo en el pecho pero se salvó porque tenía puesto el chaleco antibalas, durante un tiroteo ayer en el barrio porteño de Villa Devoto.

El hecho se inició durante el mediodía de ayer en Calderón de la Barca 2942, cuando personal de una brigada de la División Robos y Hurtos de la Policía Federal vio estacionado allí un Suzuki Fun rojo, en cuyo interior había tres hombres en actitud sospechosa.

Los policías, que estaban vestidos de civil y en un auto no identificable -como todas las brigadas de investigaciones-, pidieron apoyo a un segundo móvil de su división para realizar el operativo de interceptación.

Un alto jefe policial explicó que cuando el móvil de apoyo llegó y le cruzó el paso por delante al Suzuki, los tres sospechosos se bajaron armados y comenzaron a disparar contra el auto policial.

«Sin mediar palabras, comenzaron a dispararles a los policías. El auto de Robos y Hurtos, un Renault 19 blanco, terminó con diez impactos de bala», explicó una fuente de la investigación. Los delincuentes comenzaron a correr en dirección contraria, donde estaba la otra brigada policial, y en la esquina de Calderón de la Barca y Simbrón se originó un prolongado tiroteo.

Allí, uno de los policías del primer móvil que había llegado al lugar, un oficial principal de Robos y Hurtos, recibió un tiro en el pecho, pero se salvó de ser herido porque tenía puesto el chaleco antibalas. Un vocero explicó que el chaleco «amortiguó» el balazo, no obstante el efectivo fue trasladado al hospital policial Churruca, donde hasta el cierre de esta edición permanecía internado fuera de peligro pero con algunos golpes y conmocionado por el impacto.

En tanto, dos de los ladrones fueron heridos, uno en la pierna y el otro en la cabeza, aparentemente por el roce de uno de los proyectiles. Con respecto al tercero, al ver a sus cómplices heridos decidió escapar y al llegar al cruce de Cervantes y Simbrón, a tres cuadras de donde se había iniciado el hecho, se pegó un tiro en la cabeza, según afirmaron las fuentes allí presentes.

«Se vio acorralado, se apuntó a la cabeza y se pegó un tiro con una pistola Pietro Beretta. Hay testigos», sostuvo uno de los jefes policiales. 

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