29 de abril 2015 - 00:00

Un Obama más decidido condenó abusos policiales contra negros

La violencia en Baltimore llevó al presidente Barack Obama a criticar los  abusos de la Policía contra la minoría negra. Para evitar nuevos choques, fue desplegada la Guardia Nacional y declarado el toque de queda.
La violencia en Baltimore llevó al presidente Barack Obama a criticar los abusos de la Policía contra la minoría negra. Para evitar nuevos choques, fue desplegada la Guardia Nacional y declarado el toque de queda.
 Baltimore - En una fuerte declaración, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó ayer que las muertes de negros a manos de agentes generan "preguntas preocupantes" sobre las relaciones entre la Policía y las comunidades negras. Asimismo, rechazó "la violencia sin sentido" que se vivió en la ciudad de Baltimore, estado de Maryland, que quedó militarizada tras el arribo de la Guardia Nacional.

Mil efectivos de la Guardia Nacional y refuerzos de la Policía fueron desplegados en esta ciudad portuaria de la costa este, donde diversos negocios fueron saqueados por manifestantes el lunes tras el funeral de Freddie Gray, un joven negro que falleció como consecuencia de las graves heridas que le causaron los agentes durante su detención por portación de una navaja.

Durante una comparecencia pública junto al primer ministro japonés, Shinzo Abe, en la Casa Blanca, Obama dijo a la prensa que "se vieron demasiados casos de agentes teniendo contactos con personas, especialmente negros y casi siempre pobres, en formas que generan preguntas preocupantes", en una de sus más contundentes referencias contra la violencia policial y racial.

El presidente expresó su cercanía con los líderes de los derechos civiles y las protestas, así como con los efectivos policiales que debieron enfrentarlas, y sugirió que el país debe abordar las tensas relaciones entre la Policía y las comunidades negras.

"Es importante que el país no preste atención a esas comunidades sólo cuando se incendia una farmacia. Y no prestemos atención sólo cuando un joven es abatido a balazos o resulta con la columna vertebral rota", dijo.

La Policía de Baltimore tendrá que hacer "una reflexión", agregó Obama. "Pienso que todos debemos hacer una reflexión. Esto no es nuevo. Fue así durante décadas", expresó.

Con todo, matizó sus dichos al criticar a los violentos. "Si algunos individuos toman barras y comienzan a golpear para abrir puertas y saquear, no están protestando, no están haciendo ninguna declaración, están robando", aseguró.

El gobernador de Maryland, estado vecino de Washington al que pertenece Baltimore, Larry Hogan, recorrió ayer las calles de la ciudad y visitó una barricada de la Guardia Nacional, donde dijo a la prensa que las autoridades asegurarán "que lo que ocurrió (el lunes) no vuelva a ocurrir". "Esa violencia no será tolerada", dijo rodeado de hombres armados con fusiles de asalto.

"Para esta noche ustedes verán una abrumadora presencia de personas en las calles para proteger a los ciudadanos", adelantó, en una aparente respuesta a las críticas por la demora de las autoridades en reaccionar. Durante la jornada de ayer se registraron varias protestas en la ciudad, pero todas fueron pacíficas.

El superintendente de Policía de Maryland, el coronel William Pallozzi, informó que movilizó 500 agentes hacia la ciudad y solicitó otros 5.000 hombres.

Por su parte, la Guardia Nacional informó tener disponibles 5.000 hombres y que desplegaría una "enorme fuerza" para proteger personas y propiedades.

Además, el toque de queda fue impuesto en toda la ciudad desde las 22.00 hora local hasta las 5.00 por un plazo de una semana.

Líderes locales y nacionales e incluso los familiares de Gray, que falleció una semana después de su detención como consecuencia de una lesión en las cervicales, formularon un llamado a la calma después de un nuevo capítulo de incidentes provocados por tensiones raciales.

La prensa estadounidense citó fuentes municipales que mencionan por lo menos 15 policías heridos en los disturbios, dos de ellos de gravedad, y unos 200 arrestados.

Por la muerte de Gray, seis agentes de policía fueron suspendidos sin pago hasta el fin de las investigaciones, cuyas conclusiones serán presentadas el viernes a fiscales del estado de Maryland.

La Policía de Baltimore confirmó que Gray solicitó auxilio médico después de su arresto, y admitió que debería haber recibido esa atención médica de forma rápida.

La muerte de Gray recordó lo sucedido el pasado agosto en la localidad de Ferguson, en el estado de Misuri, cuando otro joven negro y desarmado murió por los disparos que le infligió un agente. Desde aquel asesinato, que desató protestas de la comunidad afroamericana y de defensores de los derechos civiles en todo Estados Unidos, varios ciudadanos afroamericanos murieron en circunstancias cuestionables cuando estaban bajo control policial.

Agencias AFP, EFE, ANSA,

DPA y Reuters

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