4 de agosto 2011 - 00:00

Un Obama urgido retoma la campaña y busca donantes

Washington - El presidente de EE.UU., Barack Obama, retomó ayer la campaña electoral y participó en actos de recaudación de fondos en Chicago tras dejar atrás las pugnas para aprobar un aumento del techo de la deuda del país.

Obama participó ayer en una reunión con su Gabinete, la primera desde mayo y previsiblemente la última antes de que los políticos comiencen sus vacaciones, para repasar las consecuencias que tendrá la nueva ley de techo de deuda en los distintos departamentos.

A continuación, y tras reunirse por separado y a puerta cerrada con el secretario de Justicia, Eric Holder, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el presidente estadounidense se puso el «sombrero» de candidato electoral y partió hacia Chicago, su ciudad, para participar en tres actos de recaudación de fondos y celebrar su 50° cumpleaños.

El agrio debate sobre el aumento de la deuda había obligado hasta ahora al presidente a descuidar este tipo de actos, imprescindibles para alimentar unas campañas electorales cada vez más largas y onerosas. Hasta ahora, su última salida fuera de Washington para recaudar fondos había tenido lugar hace más de un mes -el 30 de junio en Filadelfia-, toda una vida en política.

De hecho, el director de su campaña, Jim Messina, reconoció que en el tercer trimestre del año espera recaudar mucho menos dinero que lo que se logró en el segundo trimestre, cuando se obtuvieron 86 millones de dólares, muy por encima de los objetivos de 60 millones que se habían fijado.

«Vamos a conseguir significativamente menos en el tercer trimestre que en el segundo», admitió Messina. El «impasse» sobre la deuda obligó a cancelar o a aplazar una decena de actos de recaudación de fondos, en los que habrían participado el presidente o pesos pesados del Gobierno, a lo largo del último mes.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, aseguró que, una vez libre de las negociaciones sobre la deuda, esta situación va a cambiar y Obama volverá a centrarse en sus actos electorales.

De hecho, Carney confirmó ayer que Obama llevará a cabo entre el 15 y el 17 de este mes una gira en autobús por los estados del centro del país, algunos de los cuales se encuentran entre los más perjudicados por la crisis económica y que pueden resultar claves para decidir el ganador de las elecciones de noviembre del año próximo.

Obama tiene por delante una ingente tarea para convencer a estos votantes. Las encuestas le conceden un índice de aprobación de apenas el 40%, el más bajo de su mandato, arrastrado por el malestar entre los ciudadanos sobre las pugnas partidistas en torno a la deuda.

El presidente tiene apuro, por tanto, por dar vuelta la página y centrar su atención en la creación de empleo, el gran talón de Aquiles de la economía y el problema que más preocupa a los ciudadanos.

La gira en autobús «estará muy centrada en la economía y el empleo», adelantó Carney. «Esa fue su prioridad desde que se convirtió en presidente», declaró el portavoz.

En momentos en los que el índice de paro alcanza el 9,2%, un nivel históricamente alto para EE.UU., los votantes tendrán muy en cuenta qué medidas adopta el presidente para hacer realidad sus promesas.

Dados los poco prometedores indicios que ofrece la economía -en los últimos días se anunciaron, entre otros factores, una disminución del gasto de los consumidores y un aumento de los inventarios-, la tarea se presenta hercúlea.

Agencia EFE

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