27 de mayo 2026 - 12:00

Se volvió millonario vendiendo partes de la luna durante décadas: la historia de Dennis Hope

El empresario encontró una particular forma de ganar una fortuna, la cual fue cuestionada por muchos durante varios años.

El polémico negocio que le permitió forjar una fortuna.

El polémico negocio que le permitió forjar una fortuna.

James Cheadle

Conocer el espacio es el sueño de muchos, e incluso muchos aspiran a vivir en él, aunque para la mayoría sigue siendo algo impensado. Este hombre aprovechó un vacío legal importante y lo transformó en un negocio de millones, tan polémico como insólito.

Ahogado por las deudas y en medio de una seria crisis económica, encontró una manera de comercializar terrenos fuera de la Tierra, aunque con muchas dudas sobre su legitimidad. Eso abrió un fuerte debate: mientras para algunos es un genio, para otros solo se aprovechó de algo llamativo que pudo haber sido una pérdida de dinero para los clientes, pero una ganancia directa para él.

Luna millones Freepik
La Luna fue el principal activo del empresario, que extendió su negocio a otros rincones del sistema solar.

La Luna fue el principal activo del empresario, que extendió su negocio a otros rincones del sistema solar.

Quién es Dennis Hope y cuál es su particular negocio

Dennis Hope es un estadounidense que, en 1980, atravesaba una crisis económica. Estaba en medio de un divorcio, sin dinero y sin una propiedad que pudiera vender o alquilar. Según contó en distintas entrevistas, en ese momento miró hacia la Luna y pensó que allí podía haber terrenos disponibles.

La idea no quedó solo en una ocurrencia. Fue a buscar información y encontró el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, un acuerdo firmado por distintos países para ordenar las actividades fuera del planeta. Ese texto dice que ningún país puede apropiarse de la Luna, de los planetas ni de otros cuerpos celestes.

Hope tomó ese punto a su favor. Si el acuerdo hablaba de países, él sostuvo que una persona particular podía reclamar esos terrenos. Con esa lectura, envió una carta a Naciones Unidas para informar que se declaraba dueño de la Luna, de otros planetas y de sus lunas, con la intención de dividirlos en parcelas.

Como no recibió una respuesta directa, interpretó ese silencio como una falta de oposición. A partir de esa idea creó Lunar Embassy, una empresa dedicada a vender certificados de propiedad sobre terrenos extraterrestres. La oferta empezó con la Luna y después sumó parcelas en Marte, Venus y Mercurio.

El negocio no funciona como una venta inmobiliaria común. Los compradores no reciben una escritura reconocida por una autoridad, ni una parcela que puedan ocupar. Lo que obtienen es un certificado emitido por la empresa de Hope, con la ubicación de un supuesto lote y un documento armado para presentarlo como propiedad.

Denis Hope Martin Trajkovski
El negocio de Hope es cuestionado por abogados, pero al día de hoy lo sigue manteniendo con ventas activas.

El negocio de Hope es cuestionado por abogados, pero al día de hoy lo sigue manteniendo con ventas activas.

Por qué no es ilegal la venta de parcelas en el espacio

La clave está en separar la venta del certificado de la propiedad real del terreno. Hope no vende una escritura como la de una casa o un campo, sino un documento privado que dice que una persona compró una parcela lunar. Esa diferencia explica por qué el negocio pudo seguir activo durante años.

El Tratado del Espacio Ultraterrestre establece que ningún país puede adueñarse de la Luna ni de otros cuerpos celestes. En términos simples, ningún gobierno puede decir que una parte del satélite le pertenece, instalarse allí y tratar ese lugar como si fuera territorio propio.

Hope se apoyó en que el acuerdo no menciona de manera directa a personas particulares en ese punto. Su argumento fue que, si la prohibición era para los países, él podía presentar un reclamo individual. Esa lectura le sirvió para armar su negocio, pero no alcanza para convertir esos lotes en propiedades reconocidas.

Por eso, la actividad no es lo mismo que vender tierras con respaldo legal. Los certificados existen, se pagan y se envían, pero no hay una autoridad internacional que los tome como una escritura válida. Para los compradores, el valor está más cerca de una curiosidad documentada que de una propiedad que puedan usar.

Además, el mismo acuerdo indica que los países deben controlar las actividades espaciales de empresas y particulares. Por ese motivo, abogados especializados en estos temas rechazan la idea de que alguien pueda adueñarse de la Luna solo por enviar una carta y no recibir contestación.

Embed - The Man Who Sells the Moon | Op-Docs | The New York Times

Hasta famosos le compraron: las millonarias ganancias de Hope

La historia creció porque Hope consiguió que la idea sonara simple: por un monto accesible, cualquier persona podía recibir un documento que la presentaba como dueña de una parcela fuera del planeta. La familia del empresario llegó a afirmar que seis millones de personas compraron tierras extraterrestres a través de su sistema.

El propio Hope aseguró que llegó a vender unas 1.500 propiedades por día. También contó que la elección de ciertos lotes no tenía ningún método complejo: cerraba los ojos y señalaba con el dedo un punto en un mapa lunar. Ese detalle alimentó el costado extraño del negocio y también su difusión en medios.

En sus entrevistas, mencionó compradores famosos como Ronald Reagan, Jimmy Carter y George W. Bush, tres expresidentes de Estados Unidos. También nombró a Michael Jackson, Tom Cruise y John Travolta, figuras que ayudaron a que la historia dejara de ser solo una rareza comercial.

Las cadenas Hilton y Marriott también aparecen entre los clientes que vinculó con Lunar Embassy. Según su propio relato, muchas empresas compraron terrenos con algún propósito específico, aunque la compra siguiera limitada a un certificado privado y no a una propiedad con respaldo oficial.

La oferta tenía distintos tamaños. El lote más chico era de menos de media hectárea, mientras que la propiedad más grande llegaba a unas 2.2 millones de hectáreas y estaba valuada en u$s13.3 millones. Hope dijo que no había vendido ninguna de esas parcelas gigantes, pero sí muchas extensiones de entre 728 y 810 hectáreas.

Las ganancias atribuidas a Hope rondan los u$s12 millones. Desde mediados de los 90, Lunar Embassy aparece como su ocupación principal, con ventas de parcelas en la Luna, Marte, Venus y Mercurio. La empresa también ofreció documentos de registro y mapas para ubicar los terrenos que cada comprador recibía dentro de su paquete.

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