22 de febrero 2016 - 00:00

Un ortodoxo en la cuna del “Socialismo del siglo XXI”

La Paz - Si algo marcó la gestión de Evo Morales en diez años en el poder en Bolivia fue el pragmatismo, coinciden los analistas, alejándole de los postulados del Socialismo del siglo XXI que promovió el difunto líder venezolano Hugo Chávez, y optando por una revolución "democrático-cultural".

La ola de cambio que vive la región, con el acercamiento de Cuba y Estados Unidos, los reveses sufridos por el chavismo en Venezuela, el kirchnerismo en la Argentina o el hartazgo de la población con el Gobierno de Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores en Brasil, está calando también en Bolivia, donde la población empieza a cansarse de que el Gobierno se perpetúe en el poder.

"Evo Morales está muy consciente de que las derrotas de los gobiernos populistas de izquierda en Venezuela y la Argentina lo ponen en la primera línea de lo que es el cambio de las percepciones ciudadanas", explica el analista político boliviano Carlos Cordero.

Pese a que en algún momento aspiró a ser el sustituto de Chávez, el líder boliviano, que hace un año inició su tercer mandato, "se ha distanciado de Venezuela" y "ahora reivindica la revolución democrático-cultural". En estos años, dio más poder a la población indígena como nunca antes, puso fin a años de exclusión de los campesinos, mayoritariamente indígenas y de los mestizos, y fomentó el resurgir de la clase media, que empieza a darle la espalda, harta del "populismo y la demagogia", dice el analista.

Sus logros económicos y sociales dejaron de ser alicientes suficientes para mantener fiel a un electorado que le permitió ganar con mucha holgura en las citas previas con las urnas.

Morales, un pastor de llamas casi iletrado que se forjó en las luchas sindicales, mantiene intacta, como propugnara el Socialismo del siglo XXI, su retórica anticapitalista y antiimperialista.

Sin embargo, no dudó en alternar el fortalecimiento del papel del Estado con la economía de mercado.

En la última década, Bolivia creció en torno al 5% y de acuerdo con previsiones lo seguirá haciendo por encima de la media de la región, pese a la coyuntura internacional adversa y la caída de los precios de los hidrocarburos.

"Al margen de la retórica, es un tipo mucho más pragmático y su política macroeconómica dista mucho del socialismo", dice desde Madrid Carlos Malamud, investigador del Instituto Real Elcano de Madrid.

La prueba es que tras la nacionalización de los hidrocarburos al llegar al poder en 2006 logró que aumentara considerablemente el flujo de recursos para las arcas del Estado sin que ello provocara la salida de las petroleras como la brasileña Petrobras o la española Repsol, que siguieron manteniendo sus beneficios.

Aparte de la economía, el mayor logro de Morales, aunque también del Socialismo del Siglo XXI, es la inclusión de la agenda social en la política de América Latina, que es "irreversible", concluyó Malamud.

Agencia AFP

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